Un niño
Juego con otros de la vecindad,
llega Jesús con quien camina cerca,
mientras me preparo para escuchar,
unas personas discuten entre ellas.
Me acerco pues siento necesidad,
Jesús mira a su gente con tristeza,
"dejad que los niños vengan acá,
será superior quien se les parezca".
"¿Parecerse a un niño?", uno preguntó,
y yo quisiera atreverme a contarle
por qué siento tan feliz emoción.
Agradezco estar naciendo importante;
Jesús llama a entrar al Reino de Dios
igual que un niño recibe a su madre.
Bartimeo
El viento eleva el humo del camino,
lo hace entrar en mis ojos apagados;
no entiendo el color que nombraba un tío,
no tengo la luz pero tengo el llanto.
Yo lo espero a la orilla del camino,
un sanador viene, me lo han contado,
muchos suponen que soy un bandido;
el hombre me va a sanar, eso es claro.
Ni yo ni mis padres son bandoleros;
"quiero ver" fue mi sincera palabra,
entonces pude distinguir extremos.
Al Maestro grandioso le di las gracias,
No sólo abrió los ojos de mi cuerpo,
también abrió los ojos de mi alma.
José de Cupertino
Nací con algunos tornillos sueltos,
tratar de leer y escribir me costaba,
con mi amigo imaginario converso;
de mis trabajos simples se burlaban.
Me expulsaron de mi primer convento,
a pedir yo salgo y llego sin nada;
me ayudó un obispo abierto a lo nuevo,
explicando yo lo que dominaba.
Mis sermones gustan a mucha gente,
mi oración me ha levantado en el aire,
llegué al Papa por lo que me sucede.
Dios me privó de vanas facultades
para resaltar las que no se entienden;
quiero creer que me envió a mostrarme.
* * *
Una mujer perseguida
Casi viuda sola soy ya hace tiempo,
a un amigo leal traté de evitarlo
pero fuimos pillados en un beso,
con violencia a la calle me sacaron.
Furiosos me arrastraron hasta el templo,
a Jesús dijeron "la vi en pleno acto";
escribía en la tierra con un dedo,
y me miró que yo estaba llorando.
Vio piedras en las manos y habló en paz:
"Si estáis sin pecado lanzad la piedra";
cada uno se retiró del lugar.
Me dijo Jesús "Nadie te condena,
pues, vete tranquila y no peques más";
me fui con miedo a que la horda volviera.
Pelagia
Por mucho tiempo fui una bailarina
pensando que sería transitorio,
y conocí al amigo de una amiga,
es un hombre muy distinto a los otros.
Recordando muy sucia me sentía;
dejando todo llego al templo y lloro
tal como aquella mujer perseguida,
y como Jesús, me habló un religioso.
Disfrazada de hombre, como defensa,
me instalé en una gruta de ermitaña
entrando en oración y penitencia.
Llegaba gente hacia una injusta fama,
"Fray Pelagio, rece por nuestra iglesia";
a un convento llegué enferma y cansada.
Clara
Rechacé a jóvenes que merodean,
y hablan sin un profundo contenido;
vivir la vida la oración me enseña,
atracción espiritual a Francisco.
A dar mi vida yo estaba dispuesta,
hasta el fin del mundo quise seguirlo;
sin mis privilegios Jesús me enseña,
dejé las joyas y abandoné el siglo.
Salí de mi casa en la oscuridad,
Menores no hallaban dónde ponerme,
Benito, beguinas y San Damián.
Siguieron mi canto amigas parientes;
cuidé al santo en sus momentos sin paz,
pobreza fue mi seña persistente.
* * *
Un escriba
Mi función es copiar sagrados textos,
también más de alguna ingrata misión;
por eso escuché a aquel galileo,
no sé por qué me atrae con vigor.
Cuando me uní a tal grupo desde lejos,
una tramposa pregunta surgió;
fácil dar al dueño lo que es del dueño,
me asombra dar a Dios lo que es de Dios.
¿Ama a tu prójimo como a ti mismo?,
yo le hablé y llegó el buen samaritano,
desde entonces estuve removido.
Su genial saber me dejó pensando,
libertad verdadera es lo ofrecido,
pero algunos no se sienten esclavos.
Nicodemo
Ayer vi un hombre hablando en tono bello,
por su generosa intención brillando;
no supe bien quién era ese hombre bueno,
fielmente y en paz seguido por tantos.
Estando yo en un sitial satisfecho,
¿ y dice que Dios ocultó a los sabios,
a pesar del estudio y el esfuerzo,
cosas que sólo a niños ha enseñado ?
Sin que me vean pues tengo privilegios,
lo visité para amar su mensaje;
me sugirió Jesús nacer de nuevo.
Un juicio injusto no dejó mostrarme;
estoy con él al final de un día negro
aunque muchos quieran recriminarme.
El cireneo
Por motivo laboral llevo prisa,
veo que van a crucificar a un hombre;
no es maleante si habla cosas benignas,
se va a tierra, un soldado lo alza a golpes.
Le quitan el leño y me lo adjudican,
por mi apuro ruego que me perdonen;
el soldado me golpea y me obliga;
parece ser Jesús el doliente hombre.
Le hablo en susurros y con la verdad,
porque le admiro sigilosamente;
llego hasta arriba y me echan del lugar.
Detrás de una roca pude esconderme
y no aguanté ver tal brutalidad,
así mi vida cambió para siempre.