Soy un discípulo de Sócrates,
mi nombre es Aristodemo;
tanto lo admiro que voy y vuelvo
de Atenas hasta mi pueblo;
soy el menor de sus amistades,
para muchos, el Pequeño.
El modo del Maestro se encamina
en busca del uno mismo,
nos manda muchísimas preguntas,
impulso a hallar camino;
movió mi pensar hacia la vida,
también a saberme digno.
De sus inicios en la escultura
ahora se ríe, y revela:
"Antes de ayer intentaba dar
figura humana en la piedra,
mientras algunos humanos viven
como queriendo ser piedras".
Manifiesta que siempre debieran
gobernar los eruditos;
es Maestro de vida templada,
con su esposa y sus tres hijos,
y le gusta salir sin sandalias,
unas veces yo lo imito.
Porque fui muy tenaz en estudios,
su amistad me regaló
a pesar de tener más edad,
muchos años más que yo,
me pidió hace ya algunos días
ir con él donde Agatón.
Era Sócrates el invitado
a un importante banquete;
en la calle se encontró conmigo
y me pidió le siguiese:
"La divina voz que guía mis pasos,
de esa manera lo quiere".
Quise saber si entre puros sabios
cómo puedo yo valer,
teniendo en cuenta mi poca edad,
para dar yo no tendré;
solamente para recibir,
por talento de aprender.
Estando muy cerca de llegar,
la prudencia lo detuvo,
acaso por la voz misteriosa,
es tan clara y no la escucho;
"ve tú adelantado, pronto llego",
me pidió con un susurro.
Fui recibido con entusiasmo
si me invitaba el Maestro;
ya se sentaban para comer
con Agatón muy contento,
su formidable tragedia escrita
le hizo ganar un buen premio.
Cuando Sócrates hizo su entrada
ya posábamos comiendo;
no intentó demasiado comer,
observé con mi silencio;
vino pronto ocasión de beber,
sin exceso fue el acuerdo.
Sobremesa es motivo especial,
hacia Eros van discursos;
en mi caso es honrado decirlo,
no preparé algún discurso,
ni tampoco se espera que yo
para opinar tenga un turno.
El amor lo preside todo
De a poco ingresaron en materia,
bendecidas suaves gotas;
saltando sutil divagación,
en la mente van mis notas,
poniendo una mágica confianza
en mi espléndida memoria.
Se preguntan si es Eros anciano
o es antiguo por lo menos,
¿ Es acaso el primer dios que había ?
No es posible nada de eso;
fue el primero nacido en matriz,
de Afrodita, sí, por cierto.
Escuché con cordial atención,
el dios Eros nos inspira,
y también a la princesa Alcestis,
la promueve a valentía;
si murió por su querido esposo,
entre dioses tuvo vida.
Mencionaron entonces a Orfeo,
muy criticado por alguien,
si mirando hacia atrás fracasó,
trae su amor de aquel Hades;
observado en error por su amada
no quisiera estarlo nadie.
El amor acerca a las personas,
no parezcan ignoradas;
es el Eros bello y mejor dios,
nos da dicha regalada
si el amor está orientado al bien
y se ajusta a la templanza.
El amor preside todo asunto,
y también lo musical;
las personas no simulen que aman
por ganancia atesorar,
ni portarse como los esclavos,
ni tampoco suplicar.
Permanece fiel toda la vida
quien un alma bella gusta;
cuando se ama sólo un lindo cuerpo
ese amor así no dura;
el placer que el amor proporciona,
que al desorden no conduzca.
Ciertamente hay dos modos de amar,
¿acaso hay dos afroditas ?
Las distintas maneras de amar,
todas quieren estar lindas;
la manera imperfecta de amar
nos dará fugaz delicia.
Un comediante de mucha fama
estaba entre los presentes,
él afirmaba tener mucho hipo,
gracioso sea lo que cree;
en su momento fugaz de hablar
se exime apropiadamente.
Y después en inquietos instantes
dio su discurso este tipo,
dedicó mucho tiempo a burlarse,
lleno de vanos prejuicios,
de quien tenga su yo-femenino
tanto como el masculino.
Nos pidió que honremos a los dioses
y evitar así un castigo;
nos pidió que intentemos copiar
el mejor estado antiguo:
poseer a la persona amada
como piden los caprichos.
Lo eterno en Sócrates
Para el insensato comediante
hubo respeto y paciencia;
Sócrates afirmó que ahora estamos
para alabar en nobleza;
y habló desde una sacerdotisa,
la sabia de Mantinea.
Tratar de ser exacto al hablar,
así el saber será bello;
amar conduce hacia la belleza
y al grato conocimiento,
grandiosa es la belleza del alma,
es más preciosa que el cuerpo.
Descubrir propósito de vida
ya que amamos lo inmortal;
la mortal naturaleza ansía
devenir en inmortal;
la persona desea adquirir
una gloria inmortal.
Hay muchos matices del saber,
entre sabios e ignorantes;
hay héroes y dioses inferiores,
entre dioses y mortales;
va siendo el dios Eros un menor
entre las divinidades.
Por el modo como fue gestado
en aquella alegoría:
de Abundancia y de Necesidad,
la asomada luz mendiga,
al final de fiesta celebrando
cumpleaños de Afrodita.
Tarde llega un hombre más a casa,
aquel hombre venía ebrio;
lo admitieron y se puso a hablar
con elogios al Maestro,
lo trató como al varón amado,
masticando amargos celos.
Al notar la molestia del Maestro,
aquel dejó sus fantasmas,
prefirió el camino de alabar
cada belleza de su alma;
pero estando ya frío el evento,
ninguno más dijo nada.
Después del evento transcurrió
el vivir como si nada;
andando el tiempo en alguna gente
un aspecto no gustaba,
porque a los prejuicios obstinados
el Maestro puso distancia.
Severa censura a mi Maestro,
en una triste comedia
ha escrito el nombrado comediante;
y vino injusta querella
de darles a algunas juventudes
extrañas deidades nuevas.
Con un falso juicio al Maestro
condenaron a una muerte
venenosa como la cicuta;
lo sufrimos tristemente;
pisoteada toda intervención
por tratar de defenderle.
Voy a los cursos del gran Platón
cuando estoy en las Atenas,
sigo obteniendo sabia enseñanza,
mi maleta ya está llena;
junto a Aristóteles, hombre joven
en ufana adolescencia.
La sabiduría de Platón
Platón es el gusto al escribir
actuales sabidurías;
admiro el hallazgo de las Formas
su más genial teoría,
mayor entre muchas fabulosas
escuchadas en mi vida.
No es lo mismo cualquier cosa bella
que la belleza en sí misma;
eso bello es del mundo sensible,
más terrenal que las cimas;
avanzad por el mundo de Formas
esenciales y genuinas.
El mundo sensible es apariencia,
es tan solo como sombra
del mundo esencial y trascendente,
una imagen de la Forma;
captamos por frágiles sentidos
devenir que se transforma.
Ese mundo sensible que fluye
consta de dos universos:
con altura es el mundo del alma,
tiene el pensar y el afecto;
más afuera es el mundo del cuerpo,
tiene tangibles objetos.
La Forma es el ser inalterable,
el talento en lo esencial,
trasciende lo externo en la Belleza,
la Justicia y la Verdad;
la Forma del Bien es la perfecta,
sobre todas las demás.
Entraré a conocer cada Forma
cuando intente recordarla;
apreciar una Forma es nobleza
de pasiones en el alma
y regala una fuerza especial
destinada a gobernarlas.
Existen dos modos de saber:
mirando mundos sensibles
tenemos distintas opiniones
inseguras y falibles;
el único pleno conocer
con las Formas se permite.
Asistido por mi amada esposa
estoy un anciano vivo;
doy gracias por tantísimos años,
llegando a ser fiel testigo
de sabios pensamientos humanos
y nobles actuares dignos.
Supe también de sabia mujer,
es Diótima la admirada,
tiempo vivió mucho antes que yo,
jamás obtuve escucharla;
puro es amor mostrado por ella
al bello fulgor del alma.
Debiese ya tener buen prestigio,
no es así porque es mujer;
unos dudan qué puede pensar
y enseñar una mujer;
Platón defiende la gracia noble
que atesora la mujer.
El Maestro en tan sana cuestión,
escuchado aún no ha sido;
logrará la mujer un lugar
cuando pasen breves siglos;
en Amor lo ha tenido por siempre
a pesar de los prejuicios.