ARISTODEMO                    Un lugar literario
  del libro "Atisbando los misterios"            Gonzalo Rodas Sarmiento

  Siendo admirable

  Desde la vida

   Que florezca como persona
   si me falta un principal bien;
   lo que tuve no tengo ahora,
   y si añoro empiezo a tener.

   Es difícil reconocer
   cuánto más hermoso imagino
   lo que el mundo podría ser,
   si todo fuera permitido.

   Si imagino el sublime cielo
   muy arriba puesto en el aire,
   surgen blancas alas y el vuelo
   que parecen nunca elevarse.

         * * *

   Algo falta acaso en mi vida:
   mi alma tiene afectos ausentes,
   cómo algún talento se olvida
   o se entierra por no perderle.

   Algo surge acaso en mi vida:
   hay fuerzas prendidas en mí,
   cadenas que vivir complican,
   barrotes no dejan salir.

   Algo sobra acaso en mi vida:
   resistencias como es el miedo,
   rencor y arrogancia dañina,
   la costumbre y el duro apego.

         * * *

   El principio Siendo Admirable
   me libera de los atascos.
   Quien disfruta las claridades
   lo designa Espíritu Santo.

   Negado por causas confusas
   creyéndole no conocido;
   en nuestra feroz incultura
   lo santo no tiene prestigio.

   Protejo con gasa mi herida,
   la fuente en una imagen falsa;
   acaso sanar significa
   rescate del ser en el arca.
 

  Desde el Evangelio

   Llena de entusiasmo divino
   recibió María un presagio,
   que tiene en gestación un hijo,
   nace del Espíritu Santo.

   Jesucristo nos esclarece
   que desde agua florece el cuerpo;
   y nuestro espíritu proviene
   del sagrado Admirable Siendo.

   Quisiera nacer nuevamente
   como el viento que ha de soplar,
   no sabemos de dónde viene
   ni tampoco hacia dónde va.

         * * *

   Luz mensajera llega suave
   como si fuese una paloma;
   bautizo de Luz Admirable,
   celestial oración transporta.

   No te preocupe qué dirás,
   hablad cuanto estuviere dado,
   tened confianza en la Verdad,
   hablará el Espíritu Santo.

   Alegrándose Jesús dijo:
   Te alabo, oh Padre de los cielos,
   lo que negaste al erudito
   lo has revelado a los pequeños.

         * * *

   Nunca conseguirá mercedes
   el que sólo promete odio;
   conoceréis bien desde siempre
   a quien se queda con vosotros.

   El Espíritu Santo os guiará
   a la verdad brindando gozo,
   a tu lado, en ese lugar
   siempre habrá un ardor prodigioso.

   Envió Jesús con soplo cierto
   las más hermosas luces blancas;
   sin miedo hacia el mundo salieron,
   logando llevar la Palabra.
 

  Desde mi historia

   Fue éste un personaje ignorado,
   el chiquito del ramillete;
   un nombre sutil de lo extraño,
   alguien que no estaba presente.

   Era paloma algunas veces,
   por la suavidad con que llega;
   y lengua de fuego otras veces,
   por el misterio que despliega.

   Prometía sus siete dones
   hasta con nombres arbitrarios;
   no supe bien si hubo otros dones
   para algunos más avanzados.

         * * *

   En un sueño tuve el honor
   de llevar la preciosa imagen
   del Espíritu en procesión;
   de su altar retiro la imagen.

   Figura de color madera,
   cubierta con su funda blanca,
   con ambas recogidas piernas,
   parece tener forma humana.

   Con mis manos tras de la espalda,
   así llevo la linda imagen,
   a manera de una plegaria,
   voy cantando por esas calles.

         * * *

   Aquel sueño abrió mi conciencia:
   el Admirable está en mi centro;
   la luz que ilumina mi celda
   mostrando el candado abierto.

   Santa cálida luz es vida,
   un fuego que no va a quemar;
   como Reino es Nación Divina,
   persona, suceso y lugar.

   Más cerca está de lo pensado,
   orienta en letras de Palabra;
   tren del futuro va al pasado,
   da alegría, humor y confianza.