ARISTODEMO                    Un lugar literario
de "Actitudes",  del libro "Atisbando los misterios"        Gonzalo Rodas Sarmiento

  De la oración

  
   En el comienzo de oración
   ha de surgir una alabanza;
   no en beneficio del buen Dios
   como si bien necesitara.

   Es yo mismo quien lo requiere
   porque así es la buena manera
   de sentir en flujo evidente
   la sutil divina presencia.

   Me dispongo a hacer oración,
   liberar los rasgos cautivos,
   cómo ver el rostro de Dios
   es mirar espejos divinos.

   Muestro mi actitud de aceptar
   el Reino de Dios que está en mí,
   siendo la divina verdad
   celeste llegando hasta aquí.

   No basta con el buen vivir
   brotando siempre lo mejor;
   hay algo más que descubrir,
   feliz y hermosa es la oración.

   El perdón desde cierto edén,
   a borrar nuestro mal servicio
   generoso viene también
   para quienes me han ofendido.

   Suplico en favor solidario,
   paliar en la forma que puedo,
   pedir por mis seres amados
   también por los muchos enfermos.

   Una oración de gratitud
   reconociendo bendiciones,
   es sanadora la actitud,
   por cotidianos esplendores.

   Es el diálogo trascendente
   sustancial forma de oración;
   claridad y apoyo proceden
   al tomar una decisión.

   Siempre es momento de escuchar
   una intuición preponderante
   que pareció casualidad,
   tiene brevísimo mensaje.

   Estoy atento a los sucesos
   que intentan romper la rutina,
   medito en un breve silencio
   buscando presencia divina.

   Descubro sentidos del alma,
   y siento susurros de Dios;
   es santo evangelio que me habla,
   color de acuarela me dio.

   Jesús mi fuente le visito,
   azul vibrando he de captar
   como lo hacía cuando niño
   hablando adentro en soledad.

   Con mis brazos él va a abrazar,
   con sus ojos yo miraré,
   por mi boca él pueda expresar,
   y camine con mis dos pies.

   En vibraciones de los santos
   de un monasterio ancestral,
   un trascendente dignatario
   leve me anuncia que hablará.

   He de acogerlo con agrado
   porque me ha dado a entender
   que ese llamado tan extraño,
   en cierta voz va a suceder.

   Busco una dosis de confianza,
   la da el Espíritu Sagrado;
   lo invoco en el centro de mi alma,
   para obtener el entusiasmo.

   Permanezco siempre buscando
   la santa presencia divina,
   un buen respirar cotidiano
   con entorno azul comunica.

   Flujo musical de viva agua
   me lleva por muchos canales;
   uniendo el antes y el mañana,
   también los niños celestiales.

   Vigor milagroso de fe
   desata asombrosos prodigios,
   felices sorpresas del bien
   ocurren si existe un motivo.

   Tras aquel regalado evento,
   esa mística azul vivencia,
   ya podré ir a buscar de nuevo
   una fuente de amor inmensa.