ARISTODEMO                    Un lugar literario
 Cantar a la naturaleza      de: Atisbando los misterios      Gonzalo Rodas Sarmiento 

  Divinidad creadora

   Vengo de la niñez,
   miro con gran asombro;
   sólo quiero saber
   cómo funciona todo.

   Está bien que admiremos
   la divina intención
   de construir universos
   con tanta perfección.

   Gratitud infinita
   en ver divinidad;
   Amor, Verdad y Vida,
   un canto musical.

   Son siete las etapas,
   cada una contenía
   millones de jornadas
   según actual medida.

   Primeros grandes lapsos,
   galaxias todas nuevas,
   los soles se formaron,
   las lunas y planetas.

   En planetas dispone
   continentes y mares;
   manantiales y montes,
   con hermosos paisajes.

   Primero piedras y agua,
   después los vegetales,
   y desde antiguas plantas
   vinieron animales.

   Sopló sobre animal,
   y yo el humano llego;
   aliento en mí traerá
   al ángel mensajero.

   Me fijo en lo esencial,
   tu luz trazando formas
   en campo natural,
   y el ser en la persona.

   Divinidad creadora
   hizo mujeres y hombres
   para que toda historia
   sustancial se prolongue.

   En ámbito de madre
   me has dado la ternura;
   en ámbito de padre
   me has dado la aventura.

   Dios no está descansando,
   hizo autores a imagen;
   quiere ser ayudado
   por las humanidades.

   Somos descubridores,
   tengo por aprender
   si efectuamos labores,
   ver que todo está bien.

   Y somos personajes
   testigos en un cuento,
   de muchos similares
   que Dios está escribiendo.

   Acaso ocupa Dios
   mil espacios de tiempo
   para unir con fervor
   todos los universos.
  


  La Palabra

   Antes de empezar nuestro tiempo
   siempre existía la Palabra,
   no sólo es divino ese Verbo
   es Dios la divina Palabra.

   Esencial Palabra se puso
   como el ser de un niño gracioso
   que nació y creció en el mundo
   y vivió con todos nosotros.

   Cuando me encuentro sumergido
   en la más oscura tiniebla
   he de confiar en lo divino,
   siempre habrá una luz que se encienda.

   Seré capaz de ir a alumbrar
   la más cercana concurrencia;
   el Verbo añil divinidad
   es fuente de Luz en su esencia.

   Con amor llegó la Palabra
   liberando santas verdades,
   de temor ocultas estaban
   en horribles pliegues farsantes.

   Las virtudes y las verdades
   atrapadas por la serpiente
   todavía estaban infantes,
   no alcanzaban a defenderse.

   Así es la divina Palabra,
   es pan que regala la vida;
   seguir estando en la Palabra,
   notar la belleza en la vida.

   No renunciaré a cultivar
   semilla que Dios me otorgó,
   ni al árbol que allí surgirá
   como una vital bendición.

   Va desde llanura hacia el cerro
   Palabra llegando con fuerza
   hablando a manera de ejemplos,
   mostrando la verdad eterna.

   Alguna vez en mi periplo
   tendré que subirme al caballo,
   tal vez sea sólo un burrito
   que nunca nadie ha montado.

   Jesús ha venido a enseñar
   eterna amorosa Palabra;
   escucho y decido mirar
   usando sentidos del alma.

   Mi escogida actitud de siempre
   de atender en forma especial
   a divinos susurros tenues
   que quiero poder escuchar.

   Recibir esencial mensaje
   lo disfruto con emoción
   y me asombro con esa llave
   para entrar al Reino de Dios.

   Si busco del Reino la entrada,
   el tesoro está en cada uno,
   la Palabra es como la savia
   corriendo por vasos profundos.

   Permito regar la semilla
   por limpio torrente pequeño,
   fecundo caudal de agua viva
   atraviesa mi alma y mi cuerpo.

   Caminar a través del reino,
   dispuesto a transformarme en mí,
   por bellos angostos senderos
   y una escala para subir.

   Y dispuesto sobre las aguas,
   quisiera caminar,
   y no hundirme en las frías aguas,
   para vida nueva iniciar.
  


  Siendo admirable

  Desde la vida

   Que florezca como persona
   si me falta un principal bien;
   lo que tuve no tengo ahora,
   y si añoro empiezo a tener.

   Es difícil reconocer
   cuánto más hermoso imagino
   lo que el mundo podría ser,
   si todo fuera permitido.

   Si imagino el sublime cielo
   muy arriba puesto en el aire,
   surgen blancas alas y el vuelo
   que parecen nunca elevarse.

         * * *

   Algo falta acaso en mi vida:
   mi alma tiene afectos ausentes,
   cómo algún talento se olvida
   o se entierra por no perderle.

   Algo surge acaso en mi vida:
   hay fuerzas prendidas en mí,
   cadenas que vivir complican,
   barrotes no dejan salir.

   Algo sobra acaso en mi vida:
   resistencias como es el miedo,
   rencor y arrogancia dañina,
   la costumbre y el duro apego.

         * * *

   El principio Siendo Admirable
   me libera de los atascos.
   Quien disfruta las claridades
   lo designa Espíritu Santo.

   Negado por causas confusas
   creyéndole no conocido;
   en nuestra feroz incultura
   lo santo no tiene prestigio.

   Protejo con gasa mi herida,
   la fuente en una imagen falsa;
   acaso sanar significa
   rescate del ser en el arca.
 

  Desde el Evangelio

   Llena de entusiasmo divino
   recibió María un presagio,
   que tiene en gestación un hijo,
   nace del Espíritu Santo.

   Jesucristo nos esclarece
   que desde agua florece el cuerpo;
   y nuestro espíritu proviene
   del sagrado Admirable Siendo.

   Quisiera nacer nuevamente
   como el viento que ha de soplar,
   no sabemos de dónde viene
   ni tampoco hacia dónde va.

         * * *

   Luz mensajera llega suave
   como si fuese una paloma;
   bautizo de Luz Admirable,
   celestial oración transporta.

   No te preocupe qué dirás,
   hablad cuanto estuviere dado,
   tened confianza en la Verdad,
   hablará el Espíritu Santo.

   Alegrándose Jesús dijo:
   Te alabo, oh Padre de los cielos,
   lo que negaste al erudito
   lo has revelado a los pequeños.

         * * *

   Nunca conseguirá mercedes
   el que sólo promete odio;
   conoceréis bien desde siempre
   a quien se queda con vosotros.

   El Espíritu Santo os guiará
   a la verdad brindando gozo,
   a tu lado, en ese lugar
   siempre habrá un ardor prodigioso.

   Envió Jesús con soplo cierto
   las más hermosas luces blancas;
   sin miedo hacia el mundo salieron,
   logando llevar la Palabra.
 

  Desde mi historia

   Fue éste un personaje ignorado,
   el chiquito del ramillete;
   un nombre sutil de lo extraño,
   alguien que no estaba presente.

   Era paloma algunas veces,
   por la suavidad con que llega;
   y lengua de fuego otras veces,
   por el misterio que despliega.

   Prometía sus siete dones
   hasta con nombres arbitrarios;
   no supe bien si hubo otros dones
   para algunos más avanzados.

         * * *

   En un sueño tuve el honor
   de llevar la preciosa imagen
   del Espíritu en procesión;
   de su altar retiro la imagen.

   Figura de color madera,
   cubierta con su funda blanca,
   con ambas recogidas piernas,
   parece tener forma humana.

   Con mis manos tras de la espalda,
   así llevo la linda imagen,
   a manera de una plegaria,
   voy cantando por esas calles.

         * * *

   Aquel sueño abrió mi conciencia:
   el Admirable está en mi centro;
   la luz que ilumina mi celda
   mostrando el candado abierto.

   Santa cálida luz es vida,
   un fuego que no va a quemar;
   como Reino es Nación Divina,
   persona, suceso y lugar.

   Más cerca está de lo pensado,
   orienta en letras de Palabra;
   tren del futuro va al pasado,
   da alegría, humor y confianza.
  


  El secreto del Reino

   No basta con mis ojos;
   miraré con nuevos ojos.

   No es suficiente mi oído;
   sentiré mis nuevos oídos.

   Vista nueva ve el misterio
   que deja de ser misterio.

   Mirar el Reino de Dios
   como la Nación de Dios.

   Descubrirlo es después, y es antes;
   no como yo creía antes.

   Es disponerme hacia el Reino
   y es aceptar el Reino.

   Somos Hijos de Hombre
   las nuevas mujeres y hombres.

   No parcharé el viejo manto,
   vestiré un nuevo manto.

   Un paso es soltar la amarra,
   y caminar sin amarras.

   Terminaré de estar muerto
   cuando entierre a mis muertos.

         * * *

   Como se dijo en libros sapienciales,
   como se oró con los antiguos salmos,
   como anunciaron los profetas de antes,
   una nueva ciudad acá esperamos.

   Voy a crear la nueva Jerusalén,
   y en ella vivirá el pueblo contento;
   en Sión un banquete he de disponer,
   y de los rostros removeré el velo.

   Muchos vendrán de oriente y de occidente,
   con Abraham se sentarán a comer;
   los hijos dispersos vendrán alegres,
   y estarán con los suyos otra vez.

   Los impedidos estarán sanando,
   los que han muerto volverán a la vida,
   la ansiada libertad se habrá alcanzado
   cuando estemos en la nación divina.

   Aquellos que sirvan a los demás
   ocuparán los primeros lugares;
   no cabe la dominación actual,
   van al suelo los orgullosos planes.

   Ampulosas y vanas vestimentas
   rechazan el llamado del Señor;
   bienvenida es la persona modesta
   con ropa digna para la ocasión.

   Provechoso es no quedarse dormidos,
   no se sabe cuándo esto ocurrirá,
   muy cerca del Monte de los Olivos,
   en el santo valle de Josafat.

   Unos necios el Reino evitarán,
   si prefieren jugar con los desechos,
   estando afuera en la oscuridad,
   en aquel indigno desfiladero.

   Se llama Gehena y es muy antiguo
   aquel odioso lugar pestilente
   donde llegan todos los desperdicios,
   y se le conoce así desde siempre.

   Destino de la basura es quemarse
   en esa hoguera que nunca la extinguen,
   pues si algún día el fuego apagasen,
   el aire sucio sería terrible.

   ¡Qué distinto es el valle de la gloria!
   En el divino reino no habrá guerras,
   si se construye la paz desde ahora,
   suprimiendo toda injusta violencia.

   Para quienes se vuelvan como niños,
   un reino de salud y bienestar
   alegrando a quien hubiera sufrido
   actuando en la divina voluntad.

   Hoy el reino es la pequeña semilla
   empezando a germinar junto a muchos;
   si trabajáis con afán cada día
   surgirá el árbol de abundante fruto.

         * * *

   El reino de Dios es esto
   y mucho más que esto.

         * * *

   En un momento se fue más allá,
   el reino se ha escapado de la tierra;
   es excelsa la divina ciudad
   y ha sido designada Vida Eterna.

   Vida en la que no hay Antes ni Después.
   En su última cena lo dice el Maestro:
   "De este vino no volveré a beber
   hasta estar con vosotros en el Reino".

   Cuando llegues al final de esta vida
   unos ángeles vendrán a tu encuentro,
   en tu alma buscarán las cosas lindas,
   mirarán cada uno de tus aspectos.

   Te guiarán al divino territorio
   tus presencias genuinas, inspiradas;
   en cambio, tus semblantes defectuosos
   tendrán que caminar hacia la fragua.

   Jesús dijo al joven rico anhelante
   que quiso encontrar el divino reino:
   "Si te deshaces del oro y el lastre
   descubrirás un tesoro en el cielo".

   Como en la parábola de la viña,
   hay quienes una vida han trabajado
   por ganar el reino, otros media vida,
   y algunos sólo los últimos años.

   Ni mitad de reino ni sus tres cuartos,
   nada de aquello es posible alcanzar;
   todas las personas que trabajaron
   un reino recibirán al final.

   Y en la parábola de las muchachas,
   cinco atentas y cinco a toda prisa,
   el Reino es la persona enamorada
   que vendrá a cierta hora desconocida.

   Te entregaron unos pocos talentos,
   y deberás rendir cuenta ese día;
   que no estén escondidos bajo el suelo,
   sino expuestos animando la vida.

   Tienes la semilla y habrá cosecha,
   si no has estado entre los espinos,
   ni tampoco hayas sido dura piedra,
   ni te hayas quedado a la orilla del camino.

         * * *

   El reino de Dios es esto
   y mucho más que esto.

         * * *

   ¿Cuándo va a llegar el Reino de Dios?
   preguntaron cierta vez al Maestro.
   "Llega sin aspavientos", respondió,
   "ya reside en vosotros, muy adentro".

   Felices vosotros que ya estáis viendo,
   y que escucháis una voz interior;
   con los ojos que miran hacia dentro,
   así se encuentra el Reino de Dios.

   El viajero que busca bellas perlas
   encuentra en sí mismo una muy antigua,
   triste y contento la añora, se esfuerza
   hasta rescatar la perla querida.

   Cuando vuelva a nacer el Hombre Nuevo
   y encuentre su verdadero lugar
   el divino reino estará dispuesto,
   que ya lo puso Dios en su bondad.

   El niño es el Hijo del Hombre Viejo,
   ese niño es quien puede al reino entrar;
   porque no está adherido a privilegios
   que adquiere la persona con la edad.

   Sana tu verdad, tu amor y tu vida,
   todo tu ser despertará del sueño,
   ese sueño de apóstol en la oliva
   cuando la muerte acechaba al Maestro.

   Hoy es hallado lo perdido ayer,
   buscando talvez la nación divina;
   en constante labor permaneced
   hasta sentir germinar la semilla.

   Además del trigo que brota en mí,
   también la cizaña está muy crecida;
   el trigo puede llegar a morir
   si limpio maleza con mucha prisa.

   Para vivir a todos alumbrando,
   y dando dignidad a la luz que eres,
   avanza hasta un candelabro muy alto,
   muestra el reino divino que ya tienes.

         * * *

   El reino de Dios es esto
   y mucho más que esto.

         * * *

   Se encuentran tres personas
   en una sola persona.

   Conviven los tres reinos
   dentro de un solo reino.

   ¿Cómo podría no ser trino
   el reino de un Dios trino?

   La Palabra es el cuerpo,
   como el reino físico es del cuerpo.

   El Creador es el alma,
   como el reino final es del alma.

   Y el Espíritu es divino,
   como el reino de hoy es divino.
  


  Dar en el blanco

   Todo lo guarda el mecanismo humano,
   lo veo progresar como un mito griego;
   el cuerpo material es un milagro,
   su semblanza entre lápices la tengo.

   Cuando el cuerpo vivió ya se movía,
   y al pretender un mejor ampararse,
   desde el flujo severo de la linfa
   brotó el aire puro y también la sangre.

   Todo quedó guardado por quien cuida,
   pero desde allá fue creado por Teo,
   entre tiroides y las nervaduras,
   un heroico y original Perseo.

   El héroe tuvo un padre terrenal
   de fecunda carne y seguro hueso,
   que perdió su justo y sano reinar
   a acción del que come y bota desechos.

   El joven Perseo salvó del martirio
   a la belleza genital Andrómeda,
   cedida en ofrenda al monstruo marino,
   desnuda y con cadenas a la roca.

   Todo quedó andando según el lema
   por trabajo y arte del plan supremo
   trayendo del alma hacia la materia
   la armonía tal de un piano contento.

   Así como intenta el alma ordenar
   la manera como el cuerpo se activa,
   es también desde el ser espiritual
   que fue iluminada el alma benigna.

   Así es el pequeño círculo blanco
   puesto en el corazón de uno más grande
   con los colores surgidos del blanco,
   es del humano la certera imagen.

   Tonalidades surgen desde el centro,
   azul de luz y amarillo de vida,
   el rojo del amor e iris entre ellos,
   tenues al albor y luego atrevidas.

   En el extremo unos tonos se mezclan
   dando el marrón y el castaño del borde;
   y en la sucesión de tristes vivencias
   esta bella flor termina en desorden.

   Unos colores serán sofocados,
   otros ganarán vigor en desorden;
   se traslada el pequeño disco blanco
   desde el centro se va buscando el borde.

   He de recuperar las armonías;
   lo que necesito está en mi interior,
   es preciso despertar esa vida,
   hacer resonar noble diapasón.

   Aunque es un trabajo de la existencia,
   no está orientado a alguna devoción;
   puede ser enseñado en toda escuela,
   no obedece a dogmas de presunción.

   Con enseñanzas tiene relación
   y con la imagen de savia en retrato,
   habiendo sido clara inspiración,
   como es el Cristo para los cristianos.
  


  Naturaleza y humanidad

   La Tierra siguió girando
   como libre Pachamama
   abrigada por el sol,
   entre auroras y ocasos,
   con lluvias trayendo savia,
   y el arco iris del color.

   Desde los nevados montes,
   la hoja verde y la flor bella
   y los árboles de vida,
   los animales que corren,
   los que nadan, los que vuelan,
   y también los que caminan.

   Bendita naturaleza
   de naranja, leche y miel,
   con su amable eterna vida,
   como un mito que se aprecia
   tiene forma de mujer
   y su nombre es Flor María.

         * * *

   Al nacer como Afrodita
   de las aguas de la flor
   al inicio de los tiempos,
   la humanidad pensativa
   un mandato recibió
   para siempre obedecerlo.

   Meditad y comprended
   la feliz naturaleza
   que te sostiene con vida;
   has de inventar para bien
   el modo de contenerla
   cuando venga desmedida.

   Esta humanidad brotó
   de bella naturaleza,
   de árbol sabio fascinante,
   y del árbol del amor;
   es mujer de igual manera,
   y su nombre es Ada Marte.

         * * *

   Hojas secas a nuestros pies
   viniendo para adornar,
   son entorno de belleza,
   como cada amanecer,
   los mares de inmensidad,
   y todas las primaveras.

   Preguntó una vez la niña-
   ¿De qué modo puedo verte?
   ¿Cómo tengo que mirarte?
   -Y escucha en susurro la hija-
   Viniste para entenderme
   y acaso para admirarme.

   -Madre, tú eres la más linda;
   yo disfruto tus bellezas
   tu retrato y tus paisajes.
   -Soy toda para ti, hija,
   pero deja que yo venga
   para rescatar mi cauce.

   -¿Por qué provocas desastres
   y tal grado de inclemencias?-
   Ada Marte no sabía.
   -Tengo fuerza en cantidades,
   para que un día la entiendas-
   dijo seria Flor María.

   -Por favor, no la remuevas
   de esa manera impetuosa-
   es el ruego de la niña.
   Y la madre le recuerda
   -Niña linda, a ti te toca
   aprender a recibirla.

         * * *

   Hay algo más, madre mía,
   estás ahí para enseñarme
   cosas que aprendo de ti.
   Soy un poco olvidadiza,
   no siempre voy a escucharte,
   no avanzo más que al jardín.

   Sólo quisiera, Ada Marte,
   que un día llegues a ser
   lo contrario de mi viento;
   dar un súbito realce
   en la luz de mis quinqués,
   y aquietar furiosos fuegos.

   Te regalo el sol y el agua,
   y cada amable animal,
   y el bendito árbol de vida.
   Tardará, si te propasas,
   la ocasión de recobrar
   tu alimento de alegría.

         * * *

   Porque ofendí a mi madre
   me llegó el remordimiento,
   ¿acaso yo la dañaba?
   Flor María es perdurable,
   siempre seguirá viviendo;
   talvez sea yo quien se apaga.

   La niña quedó pensando
   en su pelea interior,
   cada vez con ella misma;
   cómo alguna de sus manos
   hiere su propio sector
   y también es abatida.
  


  Para terminar

   No se está destruyendo nuestro planeta. . .
   ¡Sobrevivirá!
   Lo que estamos destruyendo en esta Tierra. . .
   es la humanidad.

   Algunos podrían morir congelados
   en un invierno cruel.
   Algunos podrían morir calcinados
   en un verano cruel.

   Nadie volvería a quemar carburantes,
   ni a talar los bosques.
   Aire volvería a estar limpio como antes,
   con bellas estaciones.

   No es preciso iniciar una mortandad,
   para detenerse.
   Es preciso ver el mundo que tendrán
   nuestros descendientes.

   Aprenderán, los habitantes del mundo,
   el aire limpiar.
   Aprenderán, los dirigentes del mundo,
   a sus nietos amar.