No basta con mis ojos;
miraré con nuevos ojos.
No es suficiente mi oído;
sentiré mis nuevos oídos.
Vista nueva ve el misterio
que deja de ser misterio.
Mirar el Reino de Dios
como la Nación de Dios.
Descubrirlo es después, y es antes;
no como yo creía antes.
Es disponerme hacia el Reino
y es aceptar el Reino.
Somos Hijos de Hombre
las nuevas mujeres y hombres.
No parcharé el viejo manto,
vestiré un nuevo manto.
Un paso es soltar la amarra,
y caminar sin amarras.
Terminaré de estar muerto
cuando entierre a mis muertos.
* * *
Como se dijo en libros sapienciales,
como se oró con los antiguos salmos,
como anunciaron los profetas de antes,
una nueva ciudad acá esperamos.
Voy a crear la nueva Jerusalén,
y en ella vivirá el pueblo contento;
en Sión un banquete he de disponer,
y de los rostros removeré el velo.
Muchos vendrán de oriente y de occidente,
con Abraham se sentarán a comer;
los hijos dispersos vendrán alegres,
y estarán con los suyos otra vez.
Los impedidos estarán sanando,
los que han muerto volverán a la vida,
la ansiada libertad se habrá alcanzado
cuando estemos en la nación divina.
Aquellos que sirvan a los demás
ocuparán los primeros lugares;
no cabe la dominación actual,
van al suelo los orgullosos planes.
Ampulosas y vanas vestimentas
rechazan el llamado del Señor;
bienvenida es la persona modesta
con ropa digna para la ocasión.
Provechoso es no quedarse dormidos,
no se sabe cuándo esto ocurrirá,
muy cerca del Monte de los Olivos,
en el santo valle de Josafat.
Unos necios el Reino evitarán,
si prefieren jugar con los desechos,
estando afuera en la oscuridad,
en aquel indigno desfiladero.
Se llama Gehena y es muy antiguo
aquel odioso lugar pestilente
donde llegan todos los desperdicios,
y se le conoce así desde siempre.
Destino de la basura es quemarse
en esa hoguera que nunca la extinguen,
pues si algún día el fuego apagasen,
el aire sucio sería terrible.
¡Qué distinto es el valle de la gloria!
En el divino reino no habrá guerras,
si se construye la paz desde ahora,
suprimiendo toda injusta violencia.
Para quienes se vuelvan como niños,
un reino de salud y bienestar
alegrando a quien hubiera sufrido
actuando en la divina voluntad.
Hoy el reino es la pequeña semilla
empezando a germinar junto a muchos;
si trabajáis con afán cada día
surgirá el árbol de abundante fruto.
* * *
El reino de Dios es esto
y mucho más que esto.
* * *
En un momento se fue más allá,
el reino se ha escapado de la tierra;
es excelsa la divina ciudad
y ha sido designada Vida Eterna.
Vida en la que no hay Antes ni Después.
En su última cena lo dice el Maestro:
"De este vino no volveré a beber
hasta estar con vosotros en el Reino".
Cuando llegues al final de esta vida
unos ángeles vendrán a tu encuentro,
en tu alma buscarán las cosas lindas,
mirarán cada uno de tus aspectos.
Te guiarán al divino territorio
tus presencias genuinas, inspiradas;
en cambio, tus semblantes defectuosos
tendrán que caminar hacia la fragua.
Jesús dijo al joven rico anhelante
que quiso encontrar el divino reino:
"Si te deshaces del oro y el lastre
descubrirás un tesoro en el cielo".
Como en la parábola de la viña,
hay quienes una vida han trabajado
por ganar el reino, otros media vida,
y algunos sólo los últimos años.
Ni mitad de reino ni sus tres cuartos,
nada de aquello es posible alcanzar;
todas las personas que trabajaron
un reino recibirán al final.
Y en la parábola de las muchachas,
cinco atentas y cinco a toda prisa,
el Reino es la persona enamorada
que vendrá a cierta hora desconocida.
Te entregaron unos pocos talentos,
y deberás rendir cuenta ese día;
que no estén escondidos bajo el suelo,
sino expuestos animando la vida.
Tienes la semilla y habrá cosecha,
si no has estado entre los espinos,
ni tampoco hayas sido dura piedra,
ni te hayas quedado a la orilla del camino.
* * *
El reino de Dios es esto
y mucho más que esto.
* * *
¿Cuándo va a llegar el Reino de Dios?
preguntaron cierta vez al Maestro.
"Llega sin aspavientos", respondió,
"ya reside en vosotros, muy adentro".
Felices vosotros que ya estáis viendo,
y que escucháis una voz interior;
con los ojos que miran hacia dentro,
así se encuentra el Reino de Dios.
El viajero que busca bellas perlas
encuentra en sí mismo una muy antigua,
triste y contento la añora, se esfuerza
hasta rescatar la perla querida.
Cuando vuelva a nacer el Hombre Nuevo
y encuentre su verdadero lugar
el divino reino estará dispuesto,
que ya lo puso Dios en su bondad.
El niño es el Hijo del Hombre Viejo,
ese niño es quien puede al reino entrar;
porque no está adherido a privilegios
que adquiere la persona con la edad.
Sana tu verdad, tu amor y tu vida,
todo tu ser despertará del sueño,
ese sueño de apóstol en la oliva
cuando la muerte acechaba al Maestro.
Hoy es hallado lo perdido ayer,
buscando talvez la nación divina;
en constante labor permaneced
hasta sentir germinar la semilla.
Además del trigo que brota en mí,
también la cizaña está muy crecida;
el trigo puede llegar a morir
si limpio maleza con mucha prisa.
Para vivir a todos alumbrando,
y dando dignidad a la luz que eres,
avanza hasta un candelabro muy alto,
muestra el reino divino que ya tienes.
* * *
El reino de Dios es esto
y mucho más que esto.
* * *
Se encuentran tres personas
en una sola persona.
Conviven los tres reinos
dentro de un solo reino.
¿Cómo podría no ser trino
el reino de un Dios trino?
La Palabra es el cuerpo,
como el reino físico es del cuerpo.
El Creador es el alma,
como el reino final es del alma.
Y el Espíritu es divino,
como el reino de hoy es divino.
Dar en el blanco
Todo lo guarda el mecanismo humano,
lo veo progresar como un mito griego;
el cuerpo material es un milagro,
su semblanza entre lápices la tengo.
Cuando el cuerpo vivió ya se movía,
y al pretender un mejor ampararse,
desde el flujo severo de la linfa
brotó el aire puro y también la sangre.
Todo quedó guardado por quien cuida,
pero desde allá fue creado por Teo,
entre tiroides y las nervaduras,
un heroico y original Perseo.
El héroe tuvo un padre terrenal
de fecunda carne y seguro hueso,
que perdió su justo y sano reinar
a acción del que come y bota desechos.
El joven Perseo salvó del martirio
a la belleza genital Andrómeda,
cedida en ofrenda al monstruo marino,
desnuda y con cadenas a la roca.
Todo quedó andando según el lema
por trabajo y arte del plan supremo
trayendo del alma hacia la materia
la armonía tal de un piano contento.
Así como intenta el alma ordenar
la manera como el cuerpo se activa,
es también desde el ser espiritual
que fue iluminada el alma benigna.
Así es el pequeño círculo blanco
puesto en el corazón de uno más grande
con los colores surgidos del blanco,
es del humano la certera imagen.
Tonalidades surgen desde el centro,
azul de luz y amarillo de vida,
el rojo del amor e iris entre ellos,
tenues al albor y luego atrevidas.
En el extremo unos tonos se mezclan
dando el marrón y el castaño del borde;
y en la sucesión de tristes vivencias
esta bella flor termina en desorden.
Unos colores serán sofocados,
otros ganarán vigor en desorden;
se traslada el pequeño disco blanco
desde el centro se va buscando el borde.
He de recuperar las armonías;
lo que necesito está en mi interior,
es preciso despertar esa vida,
hacer resonar noble diapasón.
Aunque es un trabajo de la existencia,
no está orientado a alguna devoción;
puede ser enseñado en toda escuela,
no obedece a dogmas de presunción.
Con enseñanzas tiene relación
y con la imagen de savia en retrato,
habiendo sido clara inspiración,
como es el Cristo para los cristianos.
Naturaleza y humanidad
La Tierra siguió girando
como libre Pachamama
abrigada por el sol,
entre auroras y ocasos,
con lluvias trayendo savia,
y el arco iris del color.
Desde los nevados montes,
la hoja verde y la flor bella
y los árboles de vida,
los animales que corren,
los que nadan, los que vuelan,
y también los que caminan.
Bendita naturaleza
de naranja, leche y miel,
con su amable eterna vida,
como un mito que se aprecia
tiene forma de mujer
y su nombre es Flor María.
* * *
Al nacer como Afrodita
de las aguas de la flor
al inicio de los tiempos,
la humanidad pensativa
un mandato recibió
para siempre obedecerlo.
Meditad y comprended
la feliz naturaleza
que te sostiene con vida;
has de inventar para bien
el modo de contenerla
cuando venga desmedida.
Esta humanidad brotó
de bella naturaleza,
de árbol sabio fascinante,
y del árbol del amor;
es mujer de igual manera,
y su nombre es Ada Marte.
* * *
Hojas secas a nuestros pies
viniendo para adornar,
son entorno de belleza,
como cada amanecer,
los mares de inmensidad,
y todas las primaveras.
Preguntó una vez la niña-
¿De qué modo puedo verte?
¿Cómo tengo que mirarte?
-Y escucha en susurro la hija-
Viniste para entenderme
y acaso para admirarme.
-Madre, tú eres la más linda;
yo disfruto tus bellezas
tu retrato y tus paisajes.
-Soy toda para ti, hija,
pero deja que yo venga
para rescatar mi cauce.
-¿Por qué provocas desastres
y tal grado de inclemencias?-
Ada Marte no sabía.
-Tengo fuerza en cantidades,
para que un día la entiendas-
dijo seria Flor María.
-Por favor, no la remuevas
de esa manera impetuosa-
es el ruego de la niña.
Y la madre le recuerda
-Niña linda, a ti te toca
aprender a recibirla.
* * *
Hay algo más, madre mía,
estás ahí para enseñarme
cosas que aprendo de ti.
Soy un poco olvidadiza,
no siempre voy a escucharte,
no avanzo más que al jardín.
Sólo quisiera, Ada Marte,
que un día llegues a ser
lo contrario de mi viento;
dar un súbito realce
en la luz de mis quinqués,
y aquietar furiosos fuegos.
Te regalo el sol y el agua,
y cada amable animal,
y el bendito árbol de vida.
Tardará, si te propasas,
la ocasión de recobrar
tu alimento de alegría.
* * *
Porque ofendí a mi madre
me llegó el remordimiento,
¿acaso yo la dañaba?
Flor María es perdurable,
siempre seguirá viviendo;
talvez sea yo quien se apaga.
La niña quedó pensando
en su pelea interior,
cada vez con ella misma;
cómo alguna de sus manos
hiere su propio sector
y también es abatida.
Para terminar
No se está destruyendo nuestro planeta. . .
¡Sobrevivirá!
Lo que estamos destruyendo en esta Tierra. . .
es la humanidad.
Algunos podrían morir congelados
en un invierno cruel.
Algunos podrían morir calcinados
en un verano cruel.
Nadie volvería a quemar carburantes,
ni a talar los bosques.
Aire volvería a estar limpio como antes,
con bellas estaciones.
No es preciso iniciar una mortandad,
para detenerse.
Es preciso ver el mundo que tendrán
nuestros descendientes.
Aprenderán, los habitantes del mundo,
el aire limpiar.
Aprenderán, los dirigentes del mundo,
a sus nietos amar.