Encuentro en la fase
profunda de mi alma
la divina imagen
y su semejanza.
Intuición tan fuerte
en soplo me lleva
a Jesús presente
en la Galilea.
Al cerrar mis ojos
viven los talentos,
quieren de buen modo
no seguir durmiendo.
Como en ascensor,
al traslado accedo
bebiendo del sol
lejano en el tiempo.
Ya soy del encuentro
junto a mucha gente;
el lugar lo tengo
en mí desde siempre.
En falda de cerro,
palco natural,
escucho al Maestro;
¡ qué bello es estar !
Verbo de emoción,
más bello que nunca
en intensa voz
desde la llanura.
No es fotografía
la sublime escena,
realidad divina
en gratitud plena.
Sabia es la Palabra:
"Si sois como niños,
así es vuestra entrada
al Reino divino".
"Secreto escondido
sabían los sabios
cuando estaban niños,
pero lo olvidaron".
"Susurro al oído
escucha en secreto,
proclama tranquilo
desde cada techo".
Ya la multitud
empieza a volver;
voy hacia Jesús
para hablar con él.
Entonces le digo:
Quiero haber logrado
ser un buen amigo,
Señor mío santo.
"Soy y aquí está
el camino amable,
luz de la verdad,
y la vida estable".
Cuando entonces miro
tal alocución,
veo que el camino
está en el Amor.
Es Jesús grandioso,
admirable dando
vivo testimonio,
el Maestro enviado.
Divina Palabra
hable por mi boca,
y camine rauda
con mis pies y botas.
De propia manera
muestro realidad
desde mi pequeña
visión personal.
Estando de vuelta
vengo a preguntar
¿Cómo es la vivencia
en la vida real ?