ARISTODEMO                    Un lugar literario
Diálogos insondables         Gonzalo Rodas Sarmiento

  Inter Religioso

   -Hola, niña. Tan joven y ya andas por acá...
   -¿Y tú? No lo haces mal en eso de ser tan joven. ¿Cómo te llamas?
   -Me llamo Alberto.
   -Yo soy Ana
   -Veo que nunca dejaste de ser niña.
   -No tuve el tiempo para ello.
   -¿Cómo así?
   -Es que la guerra terminó llevándome... O sea, trayéndome.
   -Es una tristeza.
   -Yo quería llegar a ser una escritora.
   -¿Alcanzaste a escribir algo?
   -Sí. Unos cuentos. Y un Diario de Vida.
   -A mí también me gustaba escribir, pero de otros temas.
   -¿Por ejemplo?
   -Humanismo social, educación, la situación de los trabajadores.
   -¿Eras un político?
   -Quizás, un poco, pero en el buen sentido.
   -¡Ah! Menos mal.
   -Fui un sacerdote cristiano, y me apodaban "cura rojo".
   -Y yo era judía, perseguida como tal.
   -Fuisteis perseguidos por un loco maligno que inspiraba mucho miedo en sus secuaces.
   -Con mi familia vivíamos escondidos.
   -Un judío llamado Jesús fue la inspiración en mi vida... Y sigue siéndolo.
   -Siempre he admirado a ese judío llamado Jesús. Hasta tuve una estampita pegada en la pared de mi pequeña habitación en el escondite secreto.
   -Eres una gran persona. Dios permita que tus escritos trasciendan las paredes de tu escondite secreto.
   -Allí quedó mi Diario. Quisiera que no haya sido destruido.... ¡Y que alguien lo lea!
   -Confiemos en que así sea.
   -¿Y tú, cómo viniste a este mundo transitorio?
   -Tuve cáncer.
   -¿Sufriste mucho?
   -Creo que no tanto como tú.
   -Debes haber tenido una vida productiva.
   -Eso intenté. Trabajar con los jóvenes y los pobres.
   -Adivino que en América Latina.
   -Sí. Y tuve problemas con mi obispo por defender los derechos de los obreros.
   -Las jerarquías caminan lento.
   -Y hasta se estancan, si no se las apura un poco.
   -Eso no debe ser nada de fácil.
   -Bueno, con ayuda de familias pudientes y comprometidas con la causa, fundé un Hogar para los pobres.
   -Genial. Así, no sólo los pobres reciben lo que necesitan.
   -Cierto es. También los ricos reciben los bienes inmateriales que necesitan.
   -Yo leí un poco acerca de Jesús, y recién ahora entiendo lo de "Bienaventurados los pobres".
   -Y los perseguidos.
   -¿Y qué hay del amor al enemigo? Eso suena muy raro.
   -Tienes razón. Suena raro.
   -Pero..., algún significado ha de tener...
   -Y no es fácil descubrirlo.
   -¿Y tú...? ¿Lo descubriste?
   -No me jacto de estar tan seguro.
   -Sin duda, no es abrazarse con personas malignas.
   -Por cierto que no. Más bien, se refiere a transformar en prójimo al que aparece como adversario.
   -¿Algo así como dejar de tener enemigos?
   -Como en la parábola del samaritano que recoge del suelo a uno que se suponía enemigo.
   -¡Ya sé...! Jesús está en contra de las guerras.
   -Por supuesto. Y más aún, nos exhorta a resolver con amor los conflictos internos que tiene cada uno.
   -Yo pienso que la gente es buena de verdad en el fondo de su corazón.
   -Aunque ese fondo bueno lo tenga pisoteado.
   -Bueno, he de seguir mi camino.
   -Adiós.
   -Adiós.