Inter Religioso
-Hola, niña. Tan joven y ya andas por acá...
-¿Y tú? No lo haces mal en eso de ser tan joven. ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Alberto.
-Yo soy Ana
-Veo que nunca dejaste de ser niña.
-No tuve el tiempo para ello.
-¿Cómo así?
-Es que la guerra terminó llevándome... O sea, trayéndome.
-Es una tristeza.
-Yo quería llegar a ser una escritora.
-¿Alcanzaste a escribir algo?
-Sí. Unos cuentos. Y un Diario de Vida.
-A mí también me gustaba escribir, pero de otros temas.
-¿Por ejemplo?
-Humanismo social, educación, la situación de los trabajadores.
-¿Eras un político?
-Quizás, un poco, pero en el buen sentido.
-¡Ah! Menos mal.
-Fui un sacerdote cristiano, y me apodaban "cura rojo".
-Y yo era judía, perseguida como tal.
-Fuisteis perseguidos por un loco maligno que inspiraba mucho miedo en sus secuaces.
-Con mi familia vivíamos escondidos.
-Un judío llamado Jesús fue la inspiración en mi vida... Y sigue siéndolo.
-Siempre he admirado a ese judío llamado Jesús. Hasta tuve una estampita pegada en la pared de mi pequeña habitación en el escondite secreto.
-Eres una gran persona. Dios permita que tus escritos trasciendan las paredes de tu escondite secreto.
-Allí quedó mi Diario. Quisiera que no haya sido destruido.... ¡Y que alguien lo lea!
-Confiemos en que así sea.
-¿Y tú, cómo viniste a este mundo transitorio?
-Tuve cáncer.
-¿Sufriste mucho?
-Creo que no tanto como tú.
-Debes haber tenido una vida productiva.
-Eso intenté. Trabajar con los jóvenes y los pobres.
-Adivino que en América Latina.
-Sí. Y tuve problemas con mi obispo por defender los derechos de los obreros.
-Las jerarquías caminan lento.
-Y hasta se estancan, si no se las apura un poco.
-Eso no debe ser nada de fácil.
-Bueno, con ayuda de familias pudientes y comprometidas con la causa, fundé un Hogar para los pobres.
-Genial. Así, no sólo los pobres reciben lo que necesitan.
-Cierto es. También los ricos reciben los bienes inmateriales que necesitan.
-Yo leí un poco acerca de Jesús, y recién ahora entiendo lo de "Bienaventurados los pobres".
-Y los perseguidos.
-¿Y qué hay del amor al enemigo? Eso suena muy raro.
-Tienes razón. Suena raro.
-Pero..., algún significado ha de tener...
-Y no es fácil descubrirlo.
-¿Y tú...? ¿Lo descubriste?
-No me jacto de estar tan seguro.
-Sin duda, no es abrazarse con personas malignas.
-Por cierto que no. Más bien, se refiere a transformar en prójimo al que aparece como adversario.
-¿Algo así como dejar de tener enemigos?
-Como en la parábola del samaritano que recoge del suelo a uno que se suponía enemigo.
-¡Ya sé...! Jesús está en contra de las guerras.
-Por supuesto. Y más aún, nos exhorta a resolver con amor los conflictos internos que tiene cada uno.
-Yo pienso que la gente es buena de verdad en el fondo de su corazón.
-Aunque ese fondo bueno lo tenga pisoteado.
-Bueno, he de seguir mi camino.
-Adiós.
-Adiós.
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