ARISTODEMO                    Un lugar literario
 Poemas formativos      de: Atisbando los misterios      Gonzalo Rodas Sarmiento 

  Trascender

   Cuando fui pequeño tuve un amigo,
   y me sorprendían hablando solo
   con ese invisible inventado niño;
   lo abandoné entre bromistas odiosos.

   Como aquel imaginario de Frida,
   en el otro lado de su cristal,
   por una letra de la lechería,
   con su amiga para reír y bailar.

   Amo el libro que fue premio en mi infancia,
   con niñez en todos los personajes;
   orientó para siempre mi mirada
   hacia los mantos albos y radiantes.

   Primero levanté una fe pensada,
   proveniente de un lugar de mi ser;
   después derivé a la oración del alma. . . ,
   y no supe hacia dónde la llevé.

   Admito que nunca podré olvidar
   el vivo resplandor que iluminó
   y me hizo ver de manera fugaz
   la salida abierta de la prisión.

   Siento la amorosa antigua presencia
   de una persona que no conocí;
   visualizo también a mi maestra
   viviendo lejos y cerca de aquí.

   Voy hacia lo profundo de la vida
   por senda habilitada desde ayer,
   en escucha y buscando la armonía
   es la manera de ir a trascender.

   Me muevo entre las escenas de Cristo
   vibrando cual mágico diapasón;
   mi anhelo es ser un emisario digno
   y participar en la creación.

   Inadvertido y cruzando alambradas,
   buscando encontré el entorno preciso
   del discurso del monte y explanada
   que desde siempre en mí ya estaba inscrito.

         * * *

   Estás siempre deshaciendo mi nieve,
   ese hielo desafiando al calor;
   pero el fuego de tu voz nunca muere;
   seguirá viniendo a mi corazón.

   La sonrisa de tu rostro divino
   me ha estado manteniendo en pie
   cuando miras los juegos de los niños
   que en tus parques empiezan a correr.

   Son miles los que viven en tu casa,
   y tú disfrutas sus cantos alegres;
   ellos me traen una antigua añoranza
   de una futura existencia celeste.

   Déjame contemplar como ellos brincan,
   permíteme disfrutar sus espacios,
   concédeme encantarme con su risa,
   acéptame al acompañar su llanto.

   Como en el principio me has enseñado,
   me asomaré por un instante corto
   a ese jardín de encuentros encantados
   bajo la sombra de árboles frondosos.

   ¿Por qué me oculto y me resisto tanto
   si lo que necesito es encontrarte?
   Como si estuviera paralizado
   y ciego a tu presencia deslumbrante.

   Desde el alto manantial de la vida
   un suave torrente musical brota;
   si atiendo el llamado me comunica
   con los siglos y todas las personas.

         * * *

   Desde el misterioso iris de mi ser
   brotan las fuentes de agua de la vida
   con la misión de ir a desvanecer
   las cicatrices de antiguas heridas.

   Sanar es limpiar toda falsa imagen
   de aquel venerado ser trascendente,
   aprender cómo mejor invocarle
   y atender su palabra desde siempre.

   El encuentro casual dispone en mí
   el decoroso y apropiado atuendo
   que necesitaba para acudir
   a cada próximo esencial encuentro.

   Así es la manera de revelar
   cuáles son esas realidades mías
   que necesito pronto rescatar
   porque están pisoteadas o escondidas.
  


  El manantial del principio

   A la luz de tantos sueños y alboradas
   vi en mi propio ser la huella digital
   de iris colores y contiene en su capa
   la aguja con el norte del buen andar.

   En esta vida llegaré a descubrir
   las benditas realidades de mi ser,
   las intensas y también las que escondí,
   y las que me inspiran a un buen responder.

   Atravesando el tiempo quiero atender
   aquel llamado antiguo que no entendí;
   lo guardé sin saber para cuando es,
   sin haber visto el mensaje puesto allí.

   Después de tantos sueños y atardeceres
   estoy hallando para qué soy persona;
   es para cumplir la tarea pendiente,
   sugerida en los comienzos de mi historia.

         * * *

   El vital aspecto de cada mortal
   es el grato cuerpo, yendo a su vejez,
   con sensaciones que saben enseñar
   los exteriores y lo de adentro también.

   Algo masculino hay en cada persona,
   y algo femenino hay en todos también;
   van juntos en viaje, prejuicios en contra,
   aprenden el arte de llevarse bien.

   En mi ánimo siento cuando están llegando
   vivencias que me golpean o me acarician,
   sean éstas del Presente, o de algún Pasado,
   o un Futuro que promete su venida.

   Desarrollarme es dar belleza del ser
   a mi forma del amor comunicar,
   sin siquiera un oscuro antifaz poner,
   falsas caretas ni un costoso disfraz.

         * * *

   Si el entorno deja de ser conveniente,
   crecen las defensas de un modo brutal,
   con alguno de los momentos agrestes:
   caer prisionero, embestir o escapar.

   Solazarse con resistencias aciagas
   perjudicará la imagen del sí mismo,
   provocando unas escondidas mudanzas
   en la necesaria estima de uno mismo.

   Es tiempo de mirar cómo es esto en mí,
   en mi pequeño mundo me abro a explorar,
   buscando con el anhelo del candil
   y disfrutando el amor a la verdad.

   El inicio puede venir de algún sueño,
   paisaje viviente o singular pregunta;
   también un desorden del funcionamiento
   es la senda para entrar en la espesura.

         * * *

   Una sensación se despierta en mi cuerpo,
   se distingue apenas con su capa negra;
   viene a darme pistas de descubrimiento,
   al hablar se torna cada vez más bella.

   Descubro una grieta en mi fiel escritorio;
   aunque no sepa cómo ocurrió tal daño,
   ni tampoco desde cuando está el destrozo,
   de algún modo conseguiré restaurarlo.

   Una multitud de personajes tengo
   en mi interior, y buscan ser atendidos;
   he de viajar hacia dentro para verlos,
   y escuchar lo que me dicen al oído.

   Descubrir un camino para sanar
   es una aventura muy apasionante,
   sanar con agua viva del manantial
   las desdichas del alma y las corporales.
  


  Génesis aquí ahora

  El paraíso

   Dios puso el jardín del Edén
   en toda persona en su esencia,
   con árbol del fértil Saber,
   es árbol crucial de Conciencia.

   Su fruto no es para comerlo,
   contiene la humilde semilla
   que siempre transforma lo nuevo
   en árboles bellos de vida.

   Me maravillé al contemplar
   amor puso Dios muy adentro,
   y cómo es posible educar
   a mis personajes internos.

   Cuidando el jardín de belleza,
   Adán es varón designado;
   comete un error si no piensa,
   o cuando piensa demasiado.

   Cercana al corazón de éste
   emerge femenina Eva;
   comete un error si no siente,
   o grave en exceso sintiera.

   Están mis dignos personajes
   que se aman bien y se completan;
   llegó también a mi equipaje
   atroz y odiosa la culebra.

   El ofidio proviene de aguas
   que del mal se infectaron lentas
   cada día en la ruta aciaga;
   resultó mala consejera.

   Comieron el vedado fruto,
   timando la alegría de ser,
   llevándola a un dañino lucro
   que arrastra a un fatal perecer.

   Tuvieron que huir en congoja
   del bello jardín del Edén;
   llegaron a misma persona
   temiendo vivir escasez.

   La actitud para resistirlo,
   comprendieron que no tenían,
   añoran aquel paraíso,
   volverán un bendito día.

  Babel

   Del orbe todos los cristianos
   hablaban el mismo dialecto,
   primera etapa desde Pablo,
   llevando el sagrado Evangelio.

   Más tarde olvidaron el monte,
   los humanos son imperfectos,
   quisieron construir una torre
   tan alta que llegue hasta el cielo.

   Hicieron trabajo de siglos
   con distintas clases de piedras,
   con mapas y dibujos lindos
   que nunca todos comprendieran.

   Estaban éstos bien firmados,
   solemnes como los monarcas
   para ser los más admirados
   sin ir por todas las comarcas.

   Arquitecto tuvo un decir
   muy distinto al de los obreros,
   y distinto al del albañil,
   y distinto al del carpintero.

   Teólogos confusos surgieron,
   dogma obligado cada vez;
   nunca se entendieron entre ellos,
   la obra quedó sin componer.

   Un día leerán lo enseñado,
   así de nuevo se comprendan;
   gracias al Espíritu Santo,
   hablando bien todas las lenguas.

  La escala de Jacob

   Cuando lo envió su padre anciano,
   se puso en camino aquel hombre
   presto a llegar a ser osado
   una multitud de naciones.

   Cierta noche en calma actitud
   con almohada hecha de piedra
   en la región llamada Luz
   tuvo un sueño de trascendencia

   Observó una divina escala
   yendo desde la tierra al cielo;
   por esa vía transitaban
   unos ángeles mensajeros.

   Comprendo esa angélica vía,
   en tal forma representada,
   despertando maravillas
   de los sueños de vida alta.

   Se me han venido presentando
   algunos de los mensajeros;
   son unos ángeles bajando
   por la gran escala del cielo.

   Hoy los veo subir por la escala;
   un color para cada luz,
   un ángel o una ángela me habla
   en una amistosa actitud.
  


  El Amor

   ¡ Alabado sea el Amor !
   ¡ Volveré a vivir con amor !

   Todo cuanto explica San Pablo
   en primera carta Corintios
   no bastó querer contemplarlo,
   permitid mostrarlo a los niños.

   Por temor a mal entendido
   con el mismo verbo al hablar,
   lo social jamás se ha atrevido
   a distintos modos de amar.

   Quiero hablar divinas palabras
   para así entender los misterios,
   si la fe movió las montañas,
   con porción de arena ya empiezo.

   No he de ser altivo ni injusto,
   comprender y bien llevar,
   no seré egoísta ni rudo,
   enseñar paciencia y bondad.

   No ponerme tan rencoroso,
   disponerme en fiel perdonar,
   ni arrogante ni codicioso,
   alegrarme con la verdad.

   Cuando nadie ya profetice,
   y el saber no esté ya presente,
   aunque el don de lenguas termine,
   vivirá el amor para siempre.

   Y si voy a espejo impreciso
   poco apenas puedo mirar,
   y si mal conozco a mí mismo,
   con amor veré de verdad.

   ¡ Alabado sea el Amor !
   ¡ Volveré a vivir con amor !
  


  Galilea

   Me encuentro en acción
   junto al sentimiento
   bebiendo del sol
   lejano en el tiempo.

   Intuición tan fuerte
   en soplo me lleva
   a Jesús presente
   en la Galilea.

   Ya soy del encuentro
   junto a mucha gente;
   el lugar lo tengo
   en mí desde siempre.

   En falda de cerro,
   palco natural,
   escucho al Maestro;
   ¡ qué bello es estar !

   Verbo de emoción,
   más bello que nunca
   en intensa voz
   desde la llanura.

   "Secreto escondido
   sabían los sabios
   cuando estaban niños,
   pero lo olvidaron".

   Ya la multitud
   empieza a volver;
   voy hacia Jesús
   para hablar con él.

   Entonces le digo:
   Quiero haber logrado
   ser un buen amigo,
   Señor mío santo.

   Divina Palabra
   hable por mi boca,
   y camine rauda
   con mis pies y botas.
  


  Sonetos del sendero

Soneto 1          Escuchar el llamado

   Casi escapo del mundo, soltando antigua crianza;
   saber cuánto debo a mi vida, es lo que me ofende.
   Temo salir desde la tumba, al viento que enciende
   un destino nuevo, donde mi espejo no avanza.

   Capto la imagen y trinitaria semejanza,
   esencia común con el Señor que me trasciende.
   El de las estrellas, el que siempre es, y me entiende
   porque también espera eso que me da esperanza.

   Escucho en mi mar la voz del enviado tenor:
   "Recuerda que caíste desde el árbol de la vida".
   Lo adoraré si devuelve mi primer amor.

   Me dijo: "No lo hagas, pero escribe la acogida,
   y sé mi amigo aun si doy mensajes de dolor".
   Al entrar en casa, mi justicia está dormida.

 
Soneto 2           Responder al llamado

   Mi mar de cristal mira a Cristo abriendo el candado
   y llamando a renacer en cuerpo, ser y mente.
   Hacia afuera y adentro mira cada viviente:
   El forzudo, el poeta, el ardiente y el enviado.

   La oración trajo un caballo blanco por el prado.
   Tiene arco y corona el jinete de ojo ferviente;
   vestido del mismo blanco, de justicia es fuente.
   Su espada es palabra fiel, que da significado.

   Luz, calor y vida, desde lo alto el sol regala.
   Me anuncia que hablando en fidelidad ilumino,
   lo que es, lo que ha de ser y lo que ha sido el mandala.

   Con mi linterna me muevo a iniciar el camino.
   Ser un jinete blanco, el llamado me señala,
   ser susurro de agua fluyendo hacia su destino.

 
Soneto 3           La resistencia a salir

   Un mensaje divino capta mi corazón;
   he vivido verdad donde reina el falso experto;
   la palabra busca mi piedra blanca en el huerto.
   No he de culparle; mi historia anuncia mi misión.

   Con un pie sobre el mar y el otro en seca región,
   el ángel me enseña a amar el futuro concierto.
   Comí el librito de sueños, en su mano abierto.
   Primero fue dulce, después amarga ración.

   Herí la antigua copa vertida en fuego acuoso;
   mi mar, donde descansa mi vida, he de limpiar.
   Ya es el tiempo de salir del vientre generoso.

   Quiero vencer al dragón que me impide avanzar;
   fue enviado por un hombre sociable y poderoso.
   Adeptos que le rindan culto, quiere en mí encontrar.

 
Soneto 4           La salida

   Con la cabeza hacia abajo, un pie a una rama ciño,
   y miro mi historia, ya sin la antigua gomina.
   Se abre otro sello y un caballo alazán camina;
   la espada del jinete contemplo y escudriño.

   La fea y deforme enviada me habla con cariño,
   de la que da a luz, velada a la bestia dañina.
   Quien será Hombre Nuevo nació de mujer cristina;
   para auxiliarlo del dragón fue quitado el niño .

   Llegaron los sabios, cada uno de alba vestía,
   cuando vi el arco iris de la puerta celestial:
   amor, perdón, verdad, creación, valor, alegría.

   También vi presencias y ausencias, en gran caudal.
   Camino, verdad, vida, giran en armonía.
   Ahora puedo encerrar al dragón en un fangal.

 
Soneto 5           La lucha con enmascarados

   Salí de mi tierra y vi, subiendo desde el mar,
   un burdo animal con máscaras en sus cabezas.
   Antes lo adoraba, y me dejó tiernas tristezas,
   rabia de saber, vergüenza que hoy me hace luchar.

   Un niño acosado quedó preso en mi lugar.
   Uso disfraces; ya en el lodo están las bajezas;
   era un espejo el sitio en que escondí las certezas.
   Si amo al pobre y me soy fiel, podré el reino encontrar.

   Me ilumina ir al sueño, y al ausente dar vida;
   despertaré para ser profeta en la ciudad.
   Llueve agua muy pura y exploro la oculta herida.

   En el libro, dentro y fuera, escribió la deidad;
   hoy pido al enviado que me enseñe su acogida.
   Quiero dar amor, y que brote fuerza, y verdad.

 
Soneto 6           Sacarse las máscaras

   La llave del abismo llegó desde un lucero;
   dejó salir langostas con realeza en la cara.
   Vigilé que todavía al árbol no dañara;
   alegría, confianza y ternura es lo que espero.

   Apareció un negro corcel y su caballero;
   lleva una balanza, y para el atrio me dio una vara.
   Discerniré cuál semilla es de una vida clara;
   para sembrar, venceré resistencias primero.

   Al niño que quiere vivir, Cristo lo ilumina,
   junto a mí en la montaña, desprende mi careta.
   Miro en mí la extensión de la creadora divina.

   Fluye en su cauce la nueva música violeta;
   amo esa fuente, la inagotable y cristalina.
   Lavo mis ropas para ir a la entrada secreta.

 
Soneto 7           La lucha con mi sombra

   Parezco vivir, pero con cosecha perdida.
   Mi oído abriré en busca de armonía valiosa
   para recordar lo antiguo, y recobrar la airosa,
   la dignidad blanca para el libro de la vida.

   Soy rama nueva y vengo de rama envejecida.
   Me cierra la pasada una bestia mentirosa;
   marca con Oro de Salomón al que la endiosa,
   el que ha sido borrado del libro de la vida.

   Me enfrento a las alas rojizas de la mujer,
   basura hay en su cáliz de oro, perla y cristales
   Miro en su rostro igual al mío un gran menester.

   Mi sombra se dobla en muros y vías formales.
   Será cautiva la que está sobre aguas de ayer,
   con ella han fornicado los reyes terrenales.

 
Soneto 8           La integración de la sombra

   Jesús milagroso legó un dorado corcel;
   su jinete listo, viene a matar a la muerte;
   no surtirá a un sector, para que el otro despierte.
   Con la ayuda de Ariadna llego a la oculta hiel.

   Me hace ver el desorden y la imagen infiel.
   La ciudad ha caído por un sismo muy fuerte;
   aborrecida hasta por el rey que la pervierte.
   Venid al juicio, sobre el agua que arde en la piel.

   Vendrá el inscrito en el libro, y el bestial sirviente.
   En la oscuridad del día busco un leve fuego;
   alumbro mi sombra y así comprendo a la gente.

   Al liberar mi anhelado sueño, me despliego;
   la maestra me señala como encontrar el puente,
   a vencer el miedo, las costumbres, y el apego.

 
Soneto 9           Descubrir el alma

   Se partió la ciudad con tormentas y temblor;
   cada uno de los muertos llegó a ser peregrino.
   Alguien viene, y me seduce su embuste dañino;
   Están los que esperan, y también el impostor.

   ¿Elegiré el amor celestial o el vano amor?
   Varón y dama siguen por el mismo camino;
   Con vida abierta busco cuándo di amor genuino,
   y cuánto fue el aprendizaje, y cuánta labor.

   He tenido paciencia pero viví hacia afuera.
   Miro el devenir y mi futuro imaginado.
   Esa maligna Jezabel ya no se tolera.

   Ser maestro desde mi ser, Jesús me lo ha enseñado,
   para que diera amor, y mi expresión construyera;
   con paso firme, llega el corazón renovado.

 
Soneto 10           Aceptar el alma

   Al abrirme a mirar en mi interior, vi el sagrario,
   y bajo él, los que bebieron agua dolorosa,
   pedían justicia, agitando una palma ansiosa.
   Se pusieron a orar con nuevo blanco vestuario.

   La ciudad nueva de cristal bajó del santuario
   ataviada para el novio, como bella esposa;
   cada calle y cada casa es diáfana y valiosa.
   Se midió la gran ciudad y su alto campanario.

   Muros de doce bases, con gemas de fundar;
   en cada uno una puerta, tres hacia cada oriente.
   Los inscritos en libro eterno podrán entrar.

   No vi el templo; Jesús pastor de luz es la fuente.
   Tierra y cielo nuevos, ya no está el antiguo mar.
   Cuando tenga sed, beberé del agua viviente.

 
Soneto 11           La crisis ególatra

   Me gustó tanto el saber, que me puse arrogante;
   mi ser está escondido tras mi cuerpo de león.
   Después que la vendimia vertió sangre al jarrón,
   con tibio actuar retorné a una ruina elegante.

   Bebí su vino, y vendí la ciudad a un mercante;
   esa que vistió de lujo, sin tener visión.
   Desnudo, subí los tres pisos de la mansión;
   ésta se destruyó hasta que un día se levante.

   El dolor me ha sacado de esa ciudad oscura.
   Ranas escupidas iniciaron la reyerta;
   se secó el río, y ahora es camino de aventura.

   Los de las naves están llorando en la cubierta.
   Buscaré el tesoro, con la blanca vestidura;
   la santa presencia que negué, llama a la puerta.

 
Soneto 12           Acceso a la sabiduría del espíritu

   Hubo un terremoto, y el sol se oscureció ayer,
   la luna fue sangre; y la estrella se vino al suelo;
   como un pergamino celeste, se enrolló el cielo;
   islas y montañas se empezaron a mover.

   Vi jinetes con voces de fogoso poder;
   no escuché ruido de molinos ni voz de anhelo.
   Débil e inocente, me escondí tras pétreo velo;
   que la prisión tenga candado no es menester.

   Un anciano con linterna se acerca al futuro;
   me muestra quien soy, y salgo del sepulcro mío;
   la sangre de Cristo me recorre sin apuro.

   Al alba desamarro a los niños, junto al río;
   descubro la armonía de su canto tan puro;
   un niño pone agua en su cáliz antes vacío.

 
Soneto 13           Encontrar el tesoro

   Anuncié la palabra, sin quedarme pasivo,
   y he honrado a aquel que abrió, para mí con bondad,
   la puerta que perdurará por la eternidad,
   para entrar al divino universo creativo.

   Desde una fuente pura, junto al vital olivo,
   fluye el agua viva, venida de la verdad.
   Recibiré los nombres de la nueva ciudad;
   ya no tendré sed y seré pilar decisivo.

   Estoy sobre un firme mar de luz y calidez,
   junto a otros, cantando una alabanza diferente,
   canto de cielo y tierra me enlaza a la niñez.

   La princesa que danza se nutre de la fuente;
   ya no tengo lámpara; Dios me da lucidez.
   He retornado al divino y venturoso ambiente.

 
Soneto 14           Unificación integradora

   Subí a desatar el pie oscilante de la traba,
   y como un loco salgo a buscar lo original.
   Aunque no entiendan, mi destino es verdad cabal;
   preciso encontrar el mensaje que yo guardaba.

   Hubo silencio en el templo al abrirse la aldaba,
   y así dejar el paso al anuncio celestial,
   y llegue al incensario la fuerza espiritual,
   para renacer sumando lo que oculto estaba.

   La esposa del Cordero ya luce el áureo manto
   de las acciones justas que abatieron mi mundo;
   doce y doce ancianos son ahora del reino santo.

   Multitud que alaba, en fragor de río fecundo,
   al que es, que era y ha de venir, se eleva el canto.
   Grato es tener, de la vida, el motivo profundo.
  


  Panes sabios

   Había un estanque milagroso,
   muy cerca estaba el hombre postrado.
   Nadie lo conducía hasta el agua;
   habituado a su tristeza solo,
   por siempre el amor necesitando.
   Es entonces que el Maestro le habla.

   ¿Estás listo ya para sanar?
   Fue un genial y misterioso adagio.
   Esta vez escuchó el hombre atento:
   ¡Toma el lecho y ponte a caminar!
   A mí también me está levantando . . .
   ¿Cómo es la camilla en que estoy puesto?

         * * *

   Encontraréis un asno amarrado,
   no ha sido montado todavía.
   Así fue la pista de ese instante
   para ingresar al pueblo sagrado.
   Puesto que el Señor lo necesita
   desatad al digno personaje.

   Busca al personaje en tu interior.
   Es como una voluntad bendita,
   una fuerza fiel perseverante
   que tienes olvidada en tu albor,
   y Jesucristo la necesita.
   Lo pequeño ha de ser abundante.

         * * *

   Jesús me preguntó acaso escucho;
   duda que supuse no tener.
   Jesús me respondió con esmero:
   Algo diferente yo pregunto.
   El Maestro pide un nuevo atender,
   no por afuera sino por dentro.

   Lo divino se escucha bajito,
   cuando me salgo de tanta bulla.
   Palabra atravesando tiniebla,
   débiles susurros cristalinos,
   están alumbrados por la luna,
   para gritarlos en la azotea.

         * * *

   Jesús pide a fervientes adeptos
   que den de comer a mucha gente
   el alimento para las almas.
   Un niño se presenta primero
   con cinco panes y dos peces:
   audaz boceto y preguntas sabias.

   Jesús bendijo el hablar del niño,
   y surgieron muchos nuevos panes
   que habían estado temerosos.
   Lo compartieron en grupos chicos
   y en cestos juntaron los sobrantes
   de darse los unos a los otros.

         * * *

   Envió Jesús a sus aprendices
   en originales aventuras
   a las aldeas, de dos en dos.
   Se alejaron éstos muy felices
   en llana pobreza y sin holguras
   para anunciar el Reino de Dios.

   Al cumplirse el tiempo convenido
   fue una fiesta el regreso de todos
   contando diversas maravillas.
   Dijo al cielo Jesús complacido:
   Lo que ocultaste a los estudiosos
   lo diste a las personas sencillas.
  


  Casa buena y nueva

   Es una casa bella y generosa,
   y no tiene camas para dormir;
   sólo es una habitación misteriosa
   con escenas de aprender a vivir.

   Vivencias sutiles como las hadas
   se reflejan en paredes contiguas
   de firme fundamento y enlazadas
   por pilar entre murallas antiguas.

   Pieza afable decidí visitar
   aunque toda multitud la abandona,
   quiero vida nueva en gran cantidad
   para convertirme en nueva persona.

         * * *

   Más claro en pantalla Juan he mirado:
   divina palabra ya era al albor;
   para todos la luz está llegando,
   y habitó entre nosotros el Señor.

   En la magistral pantalla de Lucas
   se mira la dulce voz de la madre;
   en la pared de Mateo se escucha
   la sensatez silenciosa del padre.

   Al acudir la Palabra divina
   y sumergirse en el río entero,
   llegó sutil una sagrada brisa
   con suave rapidez de mensajero.

         * * *

   En la casa de Leví, según Marcos,
   Jesús deja muy claro que ha venido
   a llamar a quienes se han extraviado,
   para que retornen al buen camino.

   En su propia casa, según Mateo,
   añadió Jesús, leyendo a Oseas:
   "Entended que Dios quiere amor sincero,
   no sacrificios, señaló el profeta".

   Sólo en la pantalla Mateo se nota
   que reitera lo del profeta antiguo,
   lo que Dios quiere es la misericordia
   en vez de los sangrientos sacrificios.

   En la columna del conocimiento
   está Jesús invitado a comer
   en casa de Simón el fariseo,
   vecino de Marta activa mujer.

   Con un costoso perfume de nardo
   la hermana de Marta ungió al Maestro;
   dolida lloraba por sus pecados,
   y le secaba los pies con su pelo.

   En Mateo, un adepto reclama
   por el derroche de esencia valiosa;
   en Lucas, el fariseo la rechaza;
   Jesús le enseñó la misericordia.

         * * *

   Marcos muestra la enorme multitud
   de ovejas buscando un pastor afable.
   Juan muestra un niño, tierna juventud,
   trayendo los pocos peces y panes.

   Horas después en el mismo pilar,
   sobre las aguas camina Jesús
   hacia el bote que avanza en tempestad
   "Yo soy, no temáis" nos dice Jesús.

         * * *

   En el pilar del discípulo amado,
   entrada triunfal a Jerusalén,
   en alabanza al que viene en un asno,
   y mañana una cena disponer.

   En pared Lucas llegó sobre mantos;
   los fariseos le pidieron silencio.
   Jesús dijo: "Cuando éstos han callado,
   las piedras han asumido el relevo".

   En la pantalla Juan estamos viendo
   la escena de Jesús lavando pies;
   en esta forma les enseña a ellos
   que deberán actuar así también.

         * * *

   En pared de Lucas está el perdón
   "No tomáis el peso del mal que hacéis";
   y al compañero de crucifixión:
   "Hoy estarás conmigo en el Edén".

   En la columna de sus enseñanzas
   el Maestro se despide en un Amén
   de los once amigos en la montaña;
   según Lucas, hacia Jerusalén.

   En la Galilea, según Mateo,
   "Haced adeptos en todas los pueblos;
   con vosotros sigo permaneciendo
   cada jornada hasta el final del tiempo".
  


  Canto a la Palabra del Reino

   La Palabra ha llamado

   Canto a la Palabra del Reino
   que la creación ha regalado;
   antes del inicio del tiempo,
   la Palabra estaba reinando.

   Vendrá un hombre que irá adelante,
   nacerá en ti, santa mujer;
   vendrá para hacer cosas grandes
   ante los ojos de Belén.

   Alegra tu rostro, María,
   que ya estoy viviendo en tu vientre;
   seré como luz en tu vida,
   futuro, pasado y presente.

   El ángel del Señor ha hablado
   con claridad, mientras dormías;
   te anunció un hermoso regalo
   que dará sentido a tu vida.

   Era un niño como cualquiera;
   el niño divino crecía
   en estatura y en certezas,
   en gracia y en sabiduría.

   De muchas diversas maneras
   se está manifestando el verbo;
   están escritas en la arena,
   y las está gritando el viento.

   Con fuerza llegó la Palabra
   desde la llanura viniendo
   a la multitud instalada
   en la pendiente del otero.

   Tienes que escuchar la Palabra,
   además, necesitas verla,
   y recordar cuando la hablabas;
   en la comprensión se revela.

   Habla en parábola el Maestro,
   porque es un lenguaje perenne;
   no se ancló en un antiguo tiempo;
   está hablándonos desde siempre.

   Quiso ver pasar al Señor
   un hombre de actuar reprobable;
   hasta el fondo de la mansión
   la Palabra entró triunfante.

   Es el nombre de Jesucristo,
   en páginas que no son breves,
   quien convoca a los peregrinos,
   pero pocos de ellos atienden.

   El pan ayuda a tener vida;
   no sólo el pan que nutre el cuerpo;
   también la Palabra divina,
   que del alma es el alimento.

   Permaneced en la Palabra;
   iluminando a todo el mundo;
   y cuando logres escucharla,
   su contenido será tuyo.

   Iniciar el sendero

   Te serán sanados tus males,
   los del cuerpo y también del alma;
   ya puedes confiar y pararte;
   ponte a caminar desde el alba.

   Que sea tu Yo moribundo
   quien dé sepultura a tu padre,
   cuando cierren la vida juntos
   ven a empezar tu nueva fase.

   Verdades habitan ocultas
   en una tenebrosa celda;
   quiero que no te rindas nunca,
   hasta verlas libres de vuelta.

   Para ser la persona nueva,
   de nuevo tienes que brotar,
   gestándote en agua materna
   desde semilla espiritual.

   Porque eres como el viento alegre
   que siempre ha sabido soplar;
   mas, no sabe de donde viene
   ni tampoco hacia dónde va.

   Si sientes la total certeza
   de poder transformar tu mundo,
   puedes intentar cuando quieras,
   y muy pronto verás el fruto.

   Busca el Reino en campo cercano;
   es una preciosa aventura;
   encuentra el tesoro olvidado
   en una memoria profunda.

   Invocad a Dios santo nuestro,
   sin miedo, pues él siempre está,
   nos desata el divino Reino
   y nos consigue la bondad.

   A los guardianes les advierto,
   que cuando callan los valientes,
   otros hombres pierden el miedo,
   y en su relevo, a gritar vienen.

   Reconocerse

   Le seguían entusiasmados,
   hombres, mujeres, también niños,
   de todos los pueblos cercanos,
   excepto sus propios vecinos.

   La oración contiene la fuerza
   para superar las heridas;
   cojos, ciegos y mudos llegan
   con certeza de mejoría.

   Dejad a los niños venir,
   que vienen para rescatarnos;
   aquel niño que vive en ti,
   sabe abrir tus lugares santos.

   El más pequeñito de todos,
   si lo ves bien, es gigantesco;
   recíbelo, y ponte dichoso,
   como se recibe al hombre nuevo.

   Es muy pequeña la semilla,
   pero contiene un gran futuro;
   necesita ser, algún día,
   árbol generoso y robusto.

   No descuides al que mendiga,
   ni al enfermo ni al rechazado;
   estoy dentro del alma herida
   del pobre que va caminando.

   Encontrarás un burro atado,
   que no has montado todavía;
   tráelo como a noble caballo,
   porque el Señor lo necesita.

   En la oración serás sincero,
   y mirarás tu pequeñez;
   acepta tus propios defectos,
   y di que los quieres vencer.

   No debéis tener enemigos
   a quienes odiar de por vida;
   perdona a los que te han herido,
   arriesga así la otra mejilla.

   Hay mercaderes maliciosos
   que eligen un lugar sagrado
   para hacer sus turbios negocios,
   hasta que vayan a expulsarlos.

   No dejes que caiga en las trampas,
   dame la palabra del día;
   llévame a perdonar las faltas,
   incluyendo también las mías.

   La revelación

   Vine al mundo para salvar,
   y no para condenar gente;
   lo luminoso es esencial,
   la tiniebla no es para siempre.

   Hay quienes llenan su existencia
   con las riquezas materiales;
   es excesivo lo que pesan,
   y en el plano esencial no caben.

   No he venido a esta hermosa tierra
   a dirimir odiosos juicios,
   sino a enseñaros la manera
   de recuperar lo perdido.

   Mis ovejas he reagrupado,
   desde rediles a gran distancia,
   porque sólo uno es el rebaño,
   y de todos es la Palabra.

   Los que se han ido al otro lar,
   después de cruzar el tabique,
   ya no tienen cuerpo mortal;
   igual que los ángeles viven.

   Descubre en tu alma el ojo interno
   y mira lo que no habías visto;
   encuentra un oído allí dentro,
   y el silencio tendrá sonidos.

   Si el panorama se ve negro,
   pon la luz en un candelabro,
   que ilumine muchos senderos,
   pero a la vista no haga daño.

   Si un día te sientes atrapado,
   alza la verdad en la llave
   para dejar de ser esclavo
   de la maldad abominable.

   No sirve de nada que ganes
   todo lo que en el mundo ves,
   porque su precio es detestable:
   tendrías que renunciar a ser.

   Si quieres saber qué árbol eres,
   no necesitas preguntar
   ni acudir a sabios ni a reyes;
   sólo mira los frutos que das.

   Lo que busques será encontrado;
   llamad a la puerta del Reino,
   no pienses que está clausurado,
   alguien te abrirá desde dentro.

   La vida interior

   Nos enviaron de dos en dos;
   un hombre con una mujer,
   la cabeza y el corazón,
   la juventud y la vejez.

   Si ofrecer una penitencia
   es lo que sientes necesario,
   primero limpia la aspereza
   que tengas contra algún hermano.

   Está bien proteger el cuerpo,
   para que nadie le haga daño,
   pero, atiende con más esmero
   el alma que está a tu cuidado.

   No es fácil amarse a sí mismo
   y amar también a los demás;
   haz como siempre en mí lo has visto:
   ama mucho y déjate amar.

   Ya puedes entrar a mi Reino,
   no es como los reinos del mundo;
   su riqueza no es del dinero,
   y el rey no es esclavo del culto.

   Desconcertada hija de un viudo,
   la niña murió a su niñez,
   mas, su derrame no es impuro;
   nace a la vida de mujer.

   No vine a decir cómo echar
   al fuego las enfermas almas;
   muy distinta es mi voluntad;
   vine a enseñar cómo se sanan.

   El varón y la mujer saben
   que sus cuerpos han de juntar,
   salvo que a ello renunciaren
   por propia y santa voluntad.

   Benditos son quienes aceptan
   extraños acontecimientos
   que muestran divina grandeza;
   no lo ven los ojos del cuerpo.

   El Reino de Dios es la casa
   que contiene muchas viviendas,
   para todas las vivas almas
   que en el universo se encuentran.

   Muerte y resurrección

   Si tu trigo ya está brotando
   no quites aún la maleza,
   porque al trigo le harías daño;
   convivirán hasta la siega.

   Hay bellas casas que se caen
   porque estaban sobre la arena;
   cava hasta que la roca te hable,
   y allí fundarás tu vivienda.

   Por haber ella actuado mal,
   sobre la Palabra lloró;
   perdonando se aprende a amar,
   y amando se aprende el perdón.

   Tuve miedo a la tempestad,
   y el Maestro me enseñó a calmarla,
   y a no temerle nunca más;
   pero no he aprendido nada.

   La Palabra anda sobre el mar,
   camina suelta sin hundirse;
   otro tanto tú lograrás,
   sin dudarlo y estando libre.

   Si el valiente grano de trigo
   es arrojado a tierra, y muere,
   volverá en un día bendito,
   transformado en fruto viviente.

   Unos discípulos amados
   llegaron antes al lugar,
   y con gran paciencia esperaron
   al lento Pedro, el cardenal.

   Tesoro espiritual

   En mi tristeza, hallé un viajero,
   un peregrino fraternal;
   llegué a saber que era el Maestro,
   por un gesto al compartir pan.

   La Palabra es el pan de vida;
   acude a saciarte con ella;
   cuando ese alimento bendigas,
   Cristo correrá con tus piernas.

   La multitud sólo tenía
   cinco enseñanzas juveniles
   y dos preguntas llamativas
   para alimentar a los miles.

   El Maestro decidió mostrarnos
   esos aportes de unos pocos;
   las ideas se multiplicaron,
   y el alimento llegó a todos.

   No te quedes en el lugar
   de tan prodigiosa vivencia;
   vuelve al universo trivial,
   para entusiasmar la existencia.

   Si camináis dentro de mí,
   también yo habitaré en vosotros;
   de una vivencia tan feliz,
   tendréis que dar testimonio.

   Cuando te maten, o te opriman,
   por mi palabra proclamar,
   recibirás sabiduría;
   la vida eterna encontrarás.

   La Palabra es como un sendero
   por donde camina el amor;
   es la verdad en todo tiempo,
   y es la vida de una canción.

   Con vosotros, como ya estaba,
   seguiré siempre hasta el final;
   estando en torno a la Palabra,
   los reunidos me sentirán.

   Todavía hay muchas verdades
   que voy a decir a vosotros
   en los signos espirituales,
   a lo largo de años hermosos.