Arte deportivo
-Ando buscando a George, que también ha de estar por estos lugares.
-Acabas de encontrarlo, pues me llamo Jorge, o George, si prefieres.
-¡Oh! Veo que acá las cosas funcionan..., pero no como uno las estaba pidiendo.
-Espera. ¿Acaso no nos conocemos?
-Me puedes haber visto más de alguna vez. Hubo un tiempo en que yo salía en la televisión.
-¿Cómo es tu nombre?
-John.
-¿A qué te dedicabas en vida?
-Fui músico.
-Ya. Te tengo. Estabas en los Beatles...
-Sí, justamente.
-Recuerdo cuando mi hija os escuchaba.
-Oye, Jorge..., creo que también te he visto en alguna parte.
-No creo.
-¿Salías también en la televisión?
-No. Cuando yo tuve fama no había televisión.
-Tu rostro me es muy familiar.
-Puede que me hayas visto jugar..., cuando tú eras niño.
-¿Jugar?
-Futbol.
-Ya. Ahora lo sé... ¡Robledo! Del Newcastle.
-Claro.
-Eras ídolo, durante mi infancia. Hasta dibujé tu gol más importante.
-¿Cuál dibujaste?
-Lo copié de una foto del diario. Ese gol con que el Newcastle venció a Arsenal y así ganó la copa de ese año.
-¡Ah! Ya lo recuerdo.
-Fue grandioso.
-¿Y por eso se te ocurrió dibujarlo?
-No. La idea de dibujarlo me vino de repente, al mirar la foto, me fijé en el jugador de Newcastle que aparece en primer plano, con el número 9 en su espalda.
-Él debe haber sido tu jugador favorito.
-Tampoco fue por algo así.
-No sé si te entiendo.
-La escena representa mi dirección.
-¿Cómo así?
-Yo viví mis primeros años en la calle Newcastle, número 9. La casa de mi madre.
-Ahora entiendo... Añorabas a tu madre.
-Algo así.
-Pero, después la vida se te arregló. Llegaste a ser ídolo mundial.
-Sí, pero la fama no es algo que uno pueda traerse a este otro ámbito.
-Exactamente. Ya me había dado cuenta de eso.
-Me decían que soy un soñador.
-Está muy bien, y no eres el único.
-¿Cómo siguió tu vida después de Inglaterra?
-Me fui a mi patria y jugué por Colo-Colo.
-Deben haber sido pocos años.
-Sí, muy pocos. En uno de esos años me casé con una mujer encantadora, y después tuve una vida quitada de bulla.
-En cambio yo, siempre tuve una vida llena de bulla.
-De música, querrás decir.
-Sí. Cierto.
-Bueno, hemos de continuar nuestros caminos.
-Adiós, Jorge.
-Adiós, John, ojalá encuentres a tu amigo George.
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