El paraíso
Dios puso el jardín del Edén
en toda persona en su esencia,
con árbol del fértil Saber,
es árbol crucial de Conciencia.
Su fruto no es para comerlo,
contiene la humilde semilla
que siempre transforma lo nuevo
en árboles bellos de vida.
Me maravillé al contemplar
amor puso Dios muy adentro,
y cómo es posible educar
a mis personajes internos.
Cuidando el jardín de belleza,
Adán es varón designado;
comete un error si no piensa,
o cuando piensa demasiado.
Cercana al corazón de éste
emerge femenina Eva;
comete un error si no siente,
o grave en exceso sintiera.
Están mis dignos personajes
que se aman bien y se completan;
llegó también a mi equipaje
atroz y odiosa la culebra.
El ofidio proviene de aguas
que del mal se infectaron lentas
cada día en la ruta aciaga;
resultó mala consejera.
Comieron el vedado fruto,
timando la alegría de ser,
llevándola a un dañino lucro
que arrastra a un fatal perecer.
Tuvieron que huir en congoja
del bello jardín del Edén;
llegaron a misma persona
temiendo vivir escasez.
La actitud para resistirlo,
comprendieron que no tenían,
añoran aquel paraíso,
volverán un bendito día.
Babel
Del orbe todos los cristianos
hablaban el mismo dialecto,
primera etapa desde Pablo,
llevando el sagrado Evangelio.
Más tarde olvidaron el monte,
los humanos son imperfectos,
quisieron construir una torre
tan alta que llegue hasta el cielo.
Hicieron trabajo de siglos
con distintas clases de piedras,
con mapas y dibujos lindos
que nunca todos comprendieran.
Estaban éstos bien firmados,
solemnes como los monarcas
para ser los más admirados
sin ir por todas las comarcas.
Arquitecto tuvo un decir
muy distinto al de los obreros,
y distinto al del albañil,
y distinto al del carpintero.
Teólogos confusos surgieron,
dogma obligado cada vez;
nunca se entendieron entre ellos,
la obra quedó sin componer.
Un día leerán lo enseñado,
así de nuevo se comprendan;
gracias al Espíritu Santo,
hablando bien todas las lenguas.
La escala de Jacob
Cuando lo envió su padre anciano,
se puso en camino aquel hombre
presto a llegar a ser osado
una multitud de naciones.
Cierta noche en calma actitud
con almohada hecha de piedra
en la región llamada Luz
tuvo un sueño de trascendencia
Observó una divina escala
yendo desde la tierra al cielo;
por esa vía transitaban
unos ángeles mensajeros.
En un despertar fascinado
por tan maravilloso sueño
bendijo la almohada del canto,
llamó al lugar Puerta del Cielo.
Comprendo esa angélica vía,
en tal forma representada,
tratando de ser conocida
por las personas despejadas.
Así ocurrió en mi propio caso,
estando con tranquilo aspecto,
se me han venido presentando
algunos de los mensajeros.
Y personajes inventados
se muestran verdaderamente;
son unos ángeles bajando
por esa escala refulgente.
Hoy los veo subir por la escala;
un color para cada luz,
un ángel o una ángela me habla
en una amistosa actitud.